Granada da la nota festiva por la tolerancia: "¡Que nos respeten!"

Hay cosas que no cambian y el Día de la Toma es una de ellas. De nuevo Granada inauguró ayer año con la celebración de la polémica conmemoración reuniendo a miles de personas en la Plaza del Carmen. Lo curioso es que en esta ocasión el tono del enfrentamiento entre la extrema derecha e izquierda fue más bajo. Eso se apreció, por ejemplo, en la escasez de banderas. En el lado de los que apoyan la conmemoración tan solo se vieron las de la Asociación por la Región de Granada que persigue la creación de una autonomía integrada por las cuatro provincias que componían el antiguo Reino de Granada. Por el contrario, entre los manifestantes congregados que se oponen, tan sólo ondearon las banderas de Andalucía con la estrella roja de Nación Andaluza, el partido que convocó la protesta. Ni rastro de las clásicas banderas republicanas o de la Falange o Fuerza Nueva características en este evento. Se esperaba lo contrario. Con el conflicto catalán y la intensificación de los sentimientos independentistas o nacionalistas la polémica estaba servida. Sin embargo, los granadinos defendieron ayer su derecho a celebrar esta fiesta al considerarla un "hecho" que marcó la historia e invocando un contundente "¡qué nos respeten!".

A las once de la mañana ya había multitud de personas reunidas a las puertas del Ayuntamiento de Granada. Entre los partidarios de la festividad abundaban las opiniones que defienden el derecho a celebrar esta conmemoración y la libertad de quienes no están de acuerdo en no asistir. En un principio, los allí presentes mantuvieron la calma. Sin embargo, la llegada de la Legión provocó que los asistentes que se oponen a la festividad emitieran pitidos y gritos provocando la respuesta de sus contrarios. "2 de enero, nada que celebrar"; "no se celebran los genocidios" fueron algunas de las consignas que pudieron escucharse. También "ningún pueblo celebra su derrota" o "no eran moras, eran granaínas". También tenso fue el momento en que el teniente general Jefe del Madoc, José Carrasco Gabaldón, pasó revista. Llegó entonces el momento de los himnos, primero el de Granada, después el de Andalucía que los integrantes de Nación Andaluza vivieron con el puño y las banderas en alto para finalizar con el de España que de nuevo causó el revuelo. A continuación, la comitiva formada por el alcalde de Granada, Francisco Cuenca junto con los integrantes del resto de partidos a excepción de Vamos Granada e Izquierda Unida partieron hacia la Capilla Real donde se realiza una ofrenda floral. Le acompañaba el séquito ataviado con trajes de época y distintas autoridades de la provincia como el subdelegado del Gobierno en Granada, Francisco Fuentes o el diputado de Turismo, Enrique Medina.

El concejal del grupo municipal popular Antonio Granados fue el encargado de tremolar el Pendón de Castilla en el interior de la Capilla Real. Se trata de una réplica del estandarte real que portaban las tropas de Fernando el Católico cuando conquistaron la ciudad. Después la comitiva se ha dirigido de nuevo al Ayuntamiento donde, en torno a las 13:30 los asistentes se habían multiplicado con creces.

Tras la interpretación de nuevo de los himnos de Granada, Andalucía y España, la corporación subió al salón de plenos. Una vez allí, la concejal del grupo municipal popular María Francés fue la encargada de salir al balcón principal del consistorio para tremolar el estandarte y gritar el tradicional "Granada, qué" buscando la respuesta de los allí presentes. "Granada, Granada, Granada, por los ínclitos Reyes de España don Fernando V de Aragón y doña Isabel I de Castilla, viva España, viva el Rey, viva Andalucía y viva Granada" fue la frase que cerró la polémica conmemoración.

Finalizado el protocolo, comenzó el desfile de Moros y Cristianos. Más de 350 vecinos de los municipios de Benamaurel, Cúllar Baza y Zújar vestidos para la ocasión trasladaron a la capital esta colorida fiesta que amortigua en parte la solemnidad de la Toma. El propio alcalde de Granada, Francisco Cuenca, defendió ayer la celebración de la conmemoración cuando se cumple el 525 aniversario. "Creo que para entender una tradición hay que fijarse en la calle. Y hoy está llena de granadinos que salen para rememorar un hecho histórico y reconocer esta ciudad como punto de encuentro y de tolerancia y eso es lo que creo que se vive en Granada". Por otro lado, reconoció que hay un pequeño colectivo de "unos diez o doce" que intentan enturbiar esta conmemoración. Dentro de esa búsqueda del "espacio de encuentro", Cuenca aludió la incorporación del desfile de Moros y Cristianos.

Entre quienes apoyan la celebración destacan los integrantes de la Asociación por la Región de Granada. Una de sus portavoces, Mayte García criticó la asistencia de personas que no están de acuerdo con la celebración. "Si no les gusta que se vayan al acto paralelo", refiriéndose al organizado por Granada Abierta en la Fundación Euroárabe. A su juicio, las Capitulaciones fueron una "conquista pacífica". "A la población se le respetaron sus derechos".

El portavoz de Nación Andaluza, Carlos Ríos, defendió lo contrario. "La celebración de un hecho histórico ya es una politización de por sí", detalló este joven criticando que el Ayuntamiento "se empeñe en plantearlo como algo positivo lleno de virtudes". "Las Capitulaciones se violaron y los granadinos fueron perseguidos", añadió Ríos que pidió el cambio de la festividad de la Toma por el día de Mariana Pineda al igual que Granada Abierta.

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