Matemáticas para 'subsanar' los errores del sistema electoral

  • Investigadores de la UGR diseñan un procedimiento más equilibrado y que dejaría de beneficiar el bipartidismo

El catedrático de la UGR presentará su modelo próximamente en Madrid. El catedrático de la UGR presentará su modelo próximamente en Madrid.

El catedrático de la UGR presentará su modelo próximamente en Madrid. / g. h.

"Un ciudadano, un voto". El sistema de medida electoral D'Hondt sale a la palestra cada vez que se celebran elecciones o, como ahora cuando los partidos políticos que no se ven beneficiados por él se revuelven en sus escasos escaños.

A este sistema, al que algunos afean que solo beneficia, a la postre, al bipartidismo, le ha salido un competidor, y viene desde Granada. Un grupo de investigadores de la UGR, encabezados por el catedrático Victoriano Ramírez González, han diseñado un sistema electoral que es más equilibrado porque garantizaría que un partido con más votos que otro no pueda recibir menos escaños, según expondrán en una comparecencia en el Congreso de los Diputados.

Este modelo diseñado por matemáticos no afecta a los elementos troncales del sistema vigente, dado que no elimina la provincia como circunscripción y no aumenta tampoco el número de escaños del Congreso, por lo que se podría aplicar sin necesidad de reformar la Constitución, informó ayer la Universidad.

Se trata de un sistema electoral que mejora la proporcionalidad y garantiza la adecuada representatividad sin penalizar la gobernabilidad, según dice el Grupo de Investigación en Métodos Electorales (GIME) de la UGR, y será Ramírez González quien acudirá en breve a la Subcomisión para la Reforma Electoral del Congreso, donde expondrá las ventajas del método.

El procedimiento, explican, se apoya en el uso de los votos totales para determinar la representación de los partidos políticos. De esta forma, el reparto se equilibra y el valor de los votos de los partidos es casi el mismo, independientemente de la circunscripción, el ámbito estatal o autonómico de la formación política o el propio tamaño del partido.

"Con el sistema actual ha habido partidos que han perdido más de un millón de votos porque no han recibido ni el 50 % de los escaños que le correspondían", explica Ramírez.

El nuevo sistema se apoya en cuatro principios básicos, tres de ellos enfocados a la representatividad y un cuarto que contribuye a la gobernabilidad y estabilidad.

"Los principios de representatividad garantizan que un partido con más votos que otro no pueda recibir menos escaños, dos partidos que difieran en muy pocos votos deban diferir en un escaño, a lo sumo, y que todo partido reciba, al menos, el 90 % de los escaños que corresponden a sus votos en un reparto proporcional", explica. En cuanto a la estabilidad parlamentaria, asignatura pendiente de los sistemas electorales proporcionales, la nueva metodología garantiza a la formación vencedora de las elecciones un porcentaje de escaños ligeramente superior al de votos.

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