Miguel Aparicio y la "poemagia"

  • El prestidigitador y autor de la 'Macrocartomagia' recibió el homenaje de un grupo de amigos en el que participaron, entre otros, Pedro Enrique, Gil Craviotto, Lupiáñez o Fernando de VillenaSus amigos y sus discípulos, entre los que se encuentran nombres como el MagoMigue, consideran que sus juegos están a la altura de los de René Lavand, Juan Tamarit, Carroll o Blake

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VIVIR en Granada es conocerla un poco más. Muchos granadinos saben bien quién es Miguel Aparicio Covaleda. Aspecto de sabio con su barba canosa, voz de barítono y mirada tierna de ésas que convencen porque te hipnotiza. Por algo se mantuvo en el mundo de la publicidad cerca de 20 años en Barcelona. Profesión en la que hace falta sobre todo imaginación, ya que la palabra y la imagen son fundamentales.

Miguel recibió el entrañable homenaje de un grupo de buenos amigos que le dedicaron su abrazo en forma de versos. Un ramillete de elogios titulado El perfil del naipe porque eran las cartas de la baraja su más cuidado protagonista. Manipuladas con limpieza y a diez centímetros de tus pupilas, Miguel te hace ver lo rojo, azul y lo blanco, negro.

Aparicio-desaparicio. Lo ves y ya no está. Y si no te lo crees te lo vuelve a repetir. Y no te miente; lo único que hace es invitarte a soñar acompañando su juego con una dosificada caricia de ilusión, con su voz pausada de tono bajo a la que nunca le falta la cita culta, la anécdota simpática.

Es un mago veterano que ha dedicado buena parte de su vida a practicar en casa, a enseñar a magos jóvenes y a difundir por las aulas su divino arte de la ilusión y los sueños, aderezando sus juegos con románticas anécdotas de profunda cultura. Autor de libros como el que titula Macrocartomagia. Formado en las letras y en las artes, lector empedernido, igual lo vemos con Cela o Machado que con Cervantes o León Felipe; igual se entusiasma con el surrealismo de El Bosco que con el mundo imaginario de Escher.

Al homenaje de El perfil del naipe asistieron muchos y son todos los que están: desde Emilio Ballesteros con su "círculo mágico" a José Rienda. Allí estaban Pedro Enrique, Fernández Dougnac y Pepe Ladrón de Guevara. Éste le dedicó un tríptico de décimas en el que se puede leer esto: "Visto y no visto. Miguel/misterioso amigo mío/lo veo venir, y el tío/cuando llega ya no es él".

No faltaron Gil Craviotto ni Lupiáñez. Nunca imaginó este regalo; humilde de condición, caballero de profesión, este granadino nacido en la calle Lecheros es más amigo de dar que de recibir; su afición es sorprender antes que ser sorprendido. Pero allí acudieron Martín Pardo, Gregorio Morales y su entrañable amigo Enrique Morón. Y hubo más. El tristemente fallecido Juan León inició su "leonada" con estos simpáticos versos: "Cuando Miguel Aparicio/ hace magia con sus manos/arma tan gran estropicio/ que a todos los parroquianos/ saca de casa y de quicio/. Mientra baraja a destajo/ o simula que baraja/ se guarda con desparpajo/ cuatro sotas en la faja/ y un jamelgo en el refajo".

Peregrina, Santana Salinas, los editores y libreros, nadie quiso faltar a este "recital de amigos" que Dauro le encuadernó.

Miguel Aparicio es sin duda el más prestigioso mago que ha dado nuestra ciudad; sus propios amigos incluidos sus discípulos el MagoMigue o Luis Manuel Salmerón, entre otros, así lo manifiestan. Sus juegos están a la altura de los mundialmente reconocidos de René Lavand, Juan Tamarit, Carroll, Blake. Y muchos de los premiados lo han hecho con juegos de su propia creación.

Aparicio trasciende el campo de la magia para encadenarse con la poesía. Él mismo califica su arte como "poemagia" porque a cada lance acude una cita y en el punto y final, una poesía. "No hay poesía sin magia, ni magia sin poesía", dice. Ya no sabemos si Aparicio es un mago, un poeta o las dos cosas. Tal vez por eso este curioso artista de lo abstracto sea uno de los más fieles representantes del movimiento Patafísico.

Así terminó Fernando de Villena el librito dedicado al mago: "Crees ver la verdad y en un segundo/todo se desvanece o se transforma/ ni moneda ni naipes siguen norma/ni puedes afirmar nada en rotundo/… a Miguel Aparicio me refiero".

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