Moclín cierra su escuela por la falta de niños tras más de 50 años de docencia

  • El centro tuvo que clausurarse después de Semana Santa porque tan sólo tenía dos alumnos · El Ayuntamiento prevé realizar actividades lúdicas con los menores hasta que puedan reabrirse las aulas

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Cuando una escuela se queda sin niños no queda más remedio que cerrar sus puertas. Esto es lo que ha ocurrido en la localidad de Moclín. Tras más de medio siglo de docencia las aulas del centro educativo han tenido que clausurarse después de Semana Santa porque tan sólo quedaban dos alumnos en el pueblo, un niño de 4 años y una niña de once. Según fuentes municipales, resultaba más costoso el mantenimiento del centro que el que los niños acudieran a la escuela de Puerto Lope, el pueblo más cercano y el que, actualmente, acoge a más niños.

La escuela de Moclín formaba parte de uno de los 50 centros públicos rurales que la Delegación de Educación tiene repartidos por las localidades más pequeñas de la provincia. A pesar de ser cabecera administrativa de la que dependen localidades menores como Limones, Tózar, Gumiel, Puerto Lope, Tiena y Olivares, Moclín no es la más poblada y educativamente depende del centro La Atalaya de Puerto Lope. El caso es que, este año, se ha quedado sin niños y las clases dependientes se han cerrado. La delegación mantiene centros abiertos si como mínimo hay cuatro escolares; con menos, reconoce, no sale rentable tener un centro educativo operativo.

Para los padres afectados la situación no es de su agrado, pero no tienen otro remedio que aceptar la realidad. "Es una pena, porque en la escuela del pueblo hemos estudiado todos los vecinos de aquí y vemos cómo se ha quedado vacía", comenta la mujer que ya ha comenzado a sacarse el carné de conducir para poder llevar a su hijo al colegio en el pueblo de al lado.

A pesar de todo, desde el Ayuntamiento manifiestan que el centro abrirá sus puertas para realizar actividades lúdicas con los niños durante lo que queda de curso y confían en que el año que viene puedan recuperar algunos alumnos para volver a poner el colegio en funcionamiento.

El objetivo del pueblo también lo es de la delegación, que está haciendo grandes inversiones en los centros rurales. Precisamente, una de la realizadas este año ha sido en Fuensanta, una pedanía perteneciente a Arenas del Rey. El colegio tiene matriculados a 15 niños. Cuenta con tres aulas y dos maestros fijos, a los que se le suman todos los docentes itinerantes que acuden a Fuensanta para darles clases de inglés, música u otra especialidad. "En este caso la inversión se ha realizado porque es una zona con futuro y con demanda de docencia, hay niños y necesitan aprender", explican desde la delegación. Vivir en una zona rural puede tener sus inconvenientes, pero en este caso tiene sus ventajas porque estos niños han estrenado un centro con las últimas tecnologías educativas y cuentan con una atención casi personalizada.

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