El Pressing Catch revoluciona Granada

  • Randy Orton y toda la cuadrilla de luchadores demostraron sus habilidades ante un público entregado

Cristóbal ha tenido que esperar tres meses para recibir su regalo de Reyes. En su carta, este pequeño malagueño, pidió ver en acción a los 'superhombres' que le quitan el sueño. Ray Misterio, Batista y Randy Orton, entre otros, se han convertido en los nuevos Superman y Batman de hace unos años y ayer llegaron a la capital para revolucionarla.

Esperándolos estaba Cristóbal y 15.000 personas más que llenaron el coso taurino desde diferentes puntos de Andalucía y del resto de España. "Yo vengo de Cádiz", decía un niño ataviado con la máscara de su luchador favorito. "Verlos pelear es muy divertido, saltan, hacen acrobacias... me gustan mucho", añadió.

El espectáculo llegó a Granada precedido de una gran expectación y de grandes éxitos de público en plazas como la de Valencia o en el Palacio de Deportes Infanta Cristina de Torrevieja. El fenómeno del Pressing Catch ha calado de tal manera que las entradas se agotan con bastante tiempo de antelación. El atractivo: ver un deporte que se ha convertido en un espectáculo. "Sabemos que no se hacen daño", comentaban los chavales que esperaban en la cola. Las madres, ante la violencia que pudiese generar la actividad, opinaban igual. "Hombre, si los niños son muy pequeños pueden confundirse, pero todos sabemos que es un deporte espectáculo en el que todo está preparado", argumentaba.

Preparada o no la lucha libre profesional se ha convertido en el nuevo entretenimiento y en un nuevo negocio. Horas antes de que comenzaran los combates todos los niños y los no tan niños se ataviaron con sus camisetas, sus máscaras y las fotos de sus ídolos que consiguieron en los expositores que rodeaban la Plaza de Toros. Las colas ya eran considerables. A medida que se acercaba el momento los nervios se mezclaron con una especie de euforia colectiva que hacía que los espectadores simularan pequeñas luchas y trasladaran el ring a la calle con saltos como el conocido 619 que tan famoso ha hecho a Ray Misterio.

El espectáculo estaba servido. A las ocho la plaza enmudeció. Los saltos, los golpes y la música ganaron la partida por una vez a los estoques y las chicuelinas en su propio terreno.

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