Recogidas se quedará sin gasolinera en 15 días para ganar espacio comercial

  • Urbanismo expropia la parcela a Repsol después de más de 4 años de negociaciones

Después de más de setenta años viendo pasar la vida en la esquina de Recogidas, la segunda gasolinera más antigua de la ciudad se traslada a La Chana. Tras más de cuatro años de negociaciones con la empresa propietaria, Repsol, Urbanismo procederá a la expropiación oficial de las instalaciones en dos semanas. Será entonces cuando se firme ante notario el acta de expropiación de la gasolinera, cuya parcela, pasará a ser propiedad municipal.

La concejal de Urbanismo, Isabel Nieto, recordó que los trámites definitivos para esta expropiación comenzaron en febrero de 2007 cuando en Junta de Gobierno Local se aprobaron los bienes y derechos afectados de la parcela. De acuerdo con el desarrollo del PGOU del 2001, el Ayuntamiento estableció eliminar la estación de servicio por considerarla "molesta e insalubre" para una zona céntrica y comercial y calificar la parcela de uso terciario, previsiblemente, para instalar diferentes establecimientos comerciales y locales de servicios.

En julio de 2008 se aprobó el justiprecio (que engloba el suelo y la actividad comercial que se expropia) por un valor de 3.217.077 euros. Una cantidad que la Concejalía de Urbanismo ya incluyó en los presupuestos con una partida expresa para esta expropiación y que ha quedado corroborada en esta Junta de Gobierno Local al dar el visto bueno a la financiación de la partida que precede a la firma de las escrituras de expropiación.

La intención municipal de retirar la mítica gasolinera de Recogidas se remonta a 2004. Ya en esa fecha el PGOU planteaba el traslado de la estación de servicio para el segundo semestre de dicho año pero la concreción del convenio de traslado se retrasó porque para alcanzar una solución era necesaria la implicación de varias administraciones y la aceptación de la propuesta por parte de la empresa Repsol. Finalmente, esos comienzos de acuerdo se alargaron con los años, teniendo incluso que iniciarse un procedimiento paralelo de concesión administrativa que pudiera adjudicar a la empresa otra parcela de la ciudad para instalar la gasolinera. Si no hubiese sido así, se hubiera tenido que pagar la indemnización que en su momento la firma exigió al Consistorio. De esta manera, el acuerdo final entre Repsol y Urbanismo contenta a ambas partes y cierra uno de los largos capítulos en materia de expropiaciones en la ciudad.

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