La Universiada plantea un ajuste de días y la ampliación de sedes para ser viable

  • El alcalde asegura que se trabajará "muy seriamente" en este mes y medio para que el evento deportivo se quede en Granada. La ciudad tiene que buscar una tercera sede para que el hielo no se vaya a una subsede.

La visita del presidente de la Federación Internacional de Deporte Universitario (FISU) el pasado viernes a Granada ha dejado en la ciudad una elevada dosis de realidad y ha espoleado a todos los agentes implicados en la Universiada 2015 que han empezado a desperezarse. Llegados al ecuador del proyecto -sin que de momento se haya hecho nada- las instituciones se han puesto a pensar y han concluido que hay que intentar que el evento deportivo se quede en Granada a toda costa. Van a intentar salvar lo que esté en su mano, pero los informes medioambientales de La Ragua tendrán la última palabra. Esto quiere decir que existe la posibilidad de que el trabajo del consorcio de la Universiada se quede en papel mojado si finalmente la Junta de Andalucía no autoriza los trabajos en esta zona del Parque Nacional.

La posibilidad de que esto ocurra es pequeña, pero existe. Aún así, el consorcio no puede permitirse dejar de trabajar hasta que la Junta de Andalucía se pronuncie. "No queda otra alternativa mas que seguir. Llegados a este punto no nos importa trabajar en vano, pero si sale el proyecto no nos podemos permitir perder ni un minuto", apuntó el consejero delegado de la Universiada, Aurelio Ureña. Y es que, pese a la benevolencia de los miembros de la FISU, el organismo internacional fijó el pasado viernes un último plazo (finales de noviembre) para que la ciudad redefina el proyecto y se comprometa a sacarlo adelante. Y ya han empezado.

Como el tiempo ya está jugando en contra, los responsables del evento barajan todas las posibilidades imaginables para hacer realidad los juegos en 2015 así que han abierto tres líneas de trabajo sobre las que debatir que reflejan todos los escenarios posibles. La primera opción contempla la ampliación del calendario de los juegos, aumentando los días de la competición que en principio se circunscriben a dos semanas, la segunda pasa por el ajuste de participantes reduciendo su número, y la tercera se refiere a la búsqueda de infraestructuras en otras ciudades si finalmente la ciudad no es capaz de encontrar las tres sedes necesarias para los deportes de hielo. "Tenemos que sacar y analizar todos los números. En este punto yo tengo una cosa clara y es que hay que intentar que vengan el máximo de participantes y que nuestros hoteles y nuestros comercios reciban cuanta más gente mejor", argumenta Ureña.

El alcalde de la ciudad, José Torres Hurtado, mostró ayer su preocupación ante la incertidumbre en la que está envuelto el evento, y reconoció que nadie esperaba en 2009, cuando la FISU otorgó el proyecto a Granada en Bruselas, que la crisis azotara con tanta virulencia al país. "Se están barajando una serie de posibilidades y vamos a poner todo el interés posible para resolver los problemas de forma que al final la Universiada se celebre en Granada. Estamos trabajando mucho, pero hay muchas dificultades", reconoció el alcalde.

Al presidente de la FISU, Clode Louis Gallien, le agradeció su tono colaborador y reconoció estar muy agradecido por la propuesta de reinvertir en la ciudad el canon que Granada está pagando a la organización y que asciende a 3 millones. "Creo que sería la primera vez que ocurre algo así", apuntó. Parece que en la mente de todos está la reflexión que hizo el presidente de la FISU: "Es en momentos de crisis cuando hay que mirar al futuro y es a la juventud a la que hay que ayudar".

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