Una abogada aparece muerta en el maletero de su coche calcinado

  • El presunto asesino es un policía local de la capital, cliente de la víctima, que fue localizado ayer en el interior de un vehículo en Purullena semiinconsciente · Compañeros de la letrada afirman que se sentía "amenazada".

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Se llamaba Rosa Cobo Román. Tenía 51 años y era abogada. Llevaba sobre todo temas de Familia y de Derecho Administrativo, y era muy conocida en el mundo judicial granadino. Su cuerpo sin vida apareció, según algunas fuentes con "evidentes signos de violencia", la noche del pasado jueves, dentro del maletero de su coche, posteriormente incendiado. El vehículo estaba aparcado en el Camino de las Vacas de la capital, en la zona del Estadio de la Juventud.

Rosa estaba divorciada y tenía dos hijos. Su despacho se encontraba en la calle Gorrión de la capital, en el conocido Barrio de los Pajaritos, muy cerca de los juzgados de la Caleta, donde ayer no se hablaba de otra cosa. Funcionarios, abogados, jueces, fiscales y procuradores se paraban por los pasillos para comunicarse la terrible noticia del macabro suceso.

El levantamiento de los restos de Rosa se llevó a cabo la misma noche en que fue hallada, sobre las 23:00 horas, ante el forense que se hallaba de guardia y miembros del Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Granada, que se ha hecho cargo de la investigación.

Durante toda la mañana de ayer Guardia Civil y Policía Nacional estuvieron tratando de localizar al único sospechoso del crimen: Miguel F.O., de 37 años, un policía local de Granada que había sido cliente de la víctima. El agente, que se encontraba en excedencia voluntaria, fue encontrado sobre las tres de la tarde la carretera de Purullena. Se hallaba en el interior del vehículo, semiinconsciente, con síntomas de haber ingerido alguna sustancia tóxica, quizás con la intención de suicidarse. Por ello fue trasladado al Hospital de Guadix, donde quedó custodiado por los agentes hasta las 18:30 horas, cuando fue trasladado en la ambulancia de pacientes críticos a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Virgen de las Nieves de la capital, donde al cierre de esta edición se encontraba en estado reservado y pendiente de evolución.

Según las fuentes de la investigación consultadas por este diario, el supuesto asesino tiene un amplio historial judicial, por lo que también es bastante conocido en los juzgados de la Caleta. No sólo porque los visitaba con frecuencia -desde 2004 figura en numerosas causas, en unas como denunciante y en otras como denunciado-, sino porque en más de una ocasión se situó a las puertas de la Caleta para repartir folletos a favor de la custodia compartida.

Un compañero de profesión y amigo personal de Rosa confirmó que ésta había sido abogada de Miguel en su último proceso de divorcio (se había separado en dos ocasiones). Dicho procedimiento se tramitó en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de la capital, después de que Miguel fuese denunciado el año pasado por un episodio de presuntos malos tratos contra la que era ya su segunda pareja.

El referido letrado, que definió a la víctima como una "bellísima persona y muy buena profesional", desveló que últimamente Rosa "estaba preocupada" y "se sentía amenazada", pues su coche había sido rayado y golpeado dentro de su garaje, y tenía sospechas de que Miguel podía ser el autor .

El lugar donde apareció el vehículo calcinado de Rosa con su cadáver dentro no se halla muy lejos de la calle Cádiar, donde se encuentra la urbanización en la que ésta residía, junto a otros muchos letrados, pues se trata de un edificio que promovió el propio Colegio de Abogados de Granada a través de su sociedad de servicios.

Algunos de los vecinos de la víctima explicaron a este periódico que la noche de los hechos los investigadores policiales estuvieron preguntando dentro del recinto detalles de la vida de Rosa. También indicaron que a raíz de lo ocurrido en el garaje comunitario se instalaron dos cámaras: una en la cochera y otra en la puerta del domicilio de la letrada.

Entre las distintas causas judiciales que existen relacionadas con el presunto asesino de la abogada figura una en el Juzgado de Instrucción número 2 de la capital especialmente llamativa: una denuncia de Miguel contra Rosa relacionada con su faceta de abogada y su descontento con la forma en que había llevado su procedimiento de Familia. En el marco de esas diligencias previas, el sospechoso había formulado también una queja contra Rosa, por supuesta "mala praxis" ante el Colegio de Abogados de Granada.

La institución confirmó ayer que en su día abrió un expediente a la letrada por motivos deontológicos, el cual acabó siendo archivado "porque carecía de razón". Ese archivo fue recurrido por Miguel ante el Consejo Andaluz de la Abogacía, que no hizo sino confirmarlo. Todo apunta, por tanto, a que el móvil del crimen está directamente relacionado con el ejercicio profesional de la víctima, una circunstancia que ha alarmado especialmente al gremio.

Otro de los hechos por los que está encausado Miguel F.O. ocurrió en la Costa granadina el pasado mes de junio, cuando, presuntamente, causó daños al coche de su ex mujer, provocando un fuego que afectó también a otros vehículos y a la vivienda de sus ex suegros. Este episodio está siendo investigado por un juzgado de Motril.

Por su parte, fuentes de la Policía Local de Granada confirmaron que el agente estaba "en excedencia voluntaria desde agosto de 2011", así como que se le había retirirado el arma reglamentaria a raíz de acogerse a esa situación.

Sobre las últimas horas de vida de Rosa Cobo, este diario ha posido saber que a las 19.16 horas mantuvo una larga conversación -la llamada duró cerca de una hora- con una compañera de profesión sobre uno de los pleitos de Familia que llevaba. Rosa llamó a esta compañera desde su despacho y le dijo que esa tarde estaba muy ocupada, como de costumbre, y que incluso hacía tenido que aplazar un "tema urgente". Lo que a partir de ese momento ocurrió es el puzzle que tratan de completar los investigadores policiales. Por lo pronto, se encontraron restos de sangre en la cochera de la víctima. Al parecer, las heridas que presentaba el cadáver pudieron ser realizadas con un hacha.

El caso, que no se encuentra bajo secreto de sumario, lo está tramitando el Juzgado de Instrucción número 3 de la capital. Al cierre de esta edición se desconocía si había empeorado el estado de salud del sospechoso, al que se le podrá detener formalmente cuando se recupere.

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