El año acaba con más fuegos pero menos superficie calcinada

  • Entre los meses de junio y octubre ardieron 270 hectáreas en 113 incendios

La temporada de incendios deja un sabor agridulce, a juzgar por los números. A lo largo de la misma se produjeron 113, lo que significa más que en 2007 (75) y que en 2006 (86), aunque, si lo que se tiene en cuenta es la media de los diez últimos años, que fue de 126, está claro que se ha mejorado. Esos 113 siniestros -el 75% de los mismos fueron conatos, que es el nombre que reciben cuando arde menos de una hectárea- afectaron a 270 hectáreas, que también es más que el año pasado (156,30) pero mucho menos que esa media citada, de 874. El descenso es del 69,04%

De las 270 hectáreas que han ardido este año, sólo 25 eran de superficie arbolada (el año pasado fueron 74,3 y la media referencial se sitúa en los 326,3) y las otras 245, de matorral.

"Ha sido una temporada magnífica", resumió ayer el delegado del Gobierno andaluz en la provincia, Jesús Huertas, en la presentación del balance del Plan Infoca, que además de los datos ya señalados arroja otros matices interesantes. Por ejemplo, que sólo dos de los incendios registrados el pasado verano -el de Pinos Puente y el de Quéntar- afectaron a más de 25 hectáreas o que la media de hectáreas calcinadas por cada siniestro es ahora de 2,4, cuando hace sólo tres años era de 6,9. Tanto Huertas como el delegado de Medio Ambiente, Javier Aragón, atribuyeron esto último en buena parte a la mejora de los medios del Plan Infoca, en el que se han invertido casi 32 millones de euros en Andalucía para "aumentar la capacidad de reacción y a actuar con más eficiencia".

Asimismo, incidieron en el resultado que están dando las tareas de prevención y la mayor concienciación ciudadana, desde la doble vertiente de respetar más el entorno y de avisar de la existencia de un foco en cuanto lo ven. De hecho, de prácticamente la mitad de los incendios declarados este año se tuvo constancia gracias a llamadas de particulares.

Huertas y Aragón también se congratularon de que cada vez se aplique más el dicho de que quien la hace, la paga. Las investigaciones han permitido esclarecer el 85 por ciento de los siniestros y, lo que es más importante, motivar que en los juzgados se hayan abierto 28 expedientes con personas encausadas como presuntos responsables.

La asignatura pendiente, reconocieron, es reducir un último porcentaje, el de los incendios declarados por la mano del hombre, ya sea por negligencias como la de arrojar una colilla al monte -así se declararon cuatro- como por mala intención. Nueve de cada diez tienen ese origen humano.

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