El bono turístico crece un 70% pese a su deficiente comercialización

  • Un estudio de la UGR resalta que los turistas conocen el bono a través de internet y los amigos· Los beneficiados destacan su precio y la amplia oferta que incluye el producto

El bono turístico despegó en 2002, como producto estrella del entonces concejal andalucista de Turismo, Deportes y Cultura, Jesús Valenzuela, que recogió el testigo dejado por su antecesor en el cargo, el edil del PP Juan Ramón Ferreira. Nació sin grandes adeptos y con no mayor escepticismo. Ahora, cinco años después, ha logrado colarse entre los productos turísticos mejor valorados por los visitantes de la capital. De hecho desde su nacimiento no ha parado de crecer. Concretamente, su venta ha aumentado un 70 por ciento, según datos recogidos en el estudio encargado por el Plan de Excelencia Turístico a la Universidad de Granada. Pero, es más, ya en agosto pasado se superaron las ventas de 2006, año en el que se alcanzó la cifra de 20.000. Para 2007, las previsiones fijan que se alcanzarán los 25.000 bonos turísticos vendidos.

Los resultados, en cambio, contrastan con la dificultad que los encuestados en el estudio elaborado por el departamento de Comercialización e Investigación de Mercados de la Facultad de Empresariales manifestaron tener a la hora de acceder a la tarjeta turística. Así, criticaron su deficiente comercialización y recomendaron la necesidad de ampliar sus puntos de venta -ahora sólo se pueden adquirir en el Centro de Recepción Turística, las oficinas de información de Bib-Rambla, Puerta Real y la Catedral y en la de audioguías-. No sale mucho mejor parada la información que aseguran tener sobre el producto. La mayoría apuntó que conoció el bono a través de internet, sobre todo, en la página del Ayuntamiento de Granada, y por amigos. Eso sí, el 77 por ciento de los compradores lo ha hecho en su primera visita a la ciudad.

Ahora bien, el estudio apunta como el gran logro del bono turístico que ha conseguido aumentar las pernoctaciones en la ciudad. Con un precio de 26,50 euros -el más barato de España- y una vigencia de siete días, los compradores del producto agotan todas las visitas a los monumentos incluidos en el paquete: Alhambra, conjunto catedralicio, San Jerónimo, la Cartuja, Parque de las Ciencias, el Museo de Bellas Artes y el Museo Arqueológico, por lo que se garantiza su permanencia en la ciudad varios días. Eso sí, la relación del bono con la visita al monumento va en función a la fama del mismo. Así, la tarjeta no influye en el caso de la Alhambra o la Catedral mientras que adquiere gran protagonismo en el Monasterio de San Jerónimo o la Cartuja. Eso sí, los visitantes recomiendan que se rebajen a cinco la vigencia del bono turístico.

No acaban ahí las recomendaciones de los turistas, que además consideran necesario ampliar el tipo de descuentos. Así, solicitan la implantación de un bono turístico infantial -las familias numerosas son las que más información tienen de este servicio- o para discapacitados. En cuanto a los puntos de adquisición reconocen su preferencia a la hora de adquirir las tarjetas turísticas en los hoteles, algo que en la actualidad no se contempla.

Ahora bien, una vez vistos los monumentos más importantes de la capital, la mayoría declina hacerse con el producto en próximas visitas.

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