Y nos dieron los 1.000 días sin trenes en el horizonte

  • La conexión con Madrid se suspendió el 7 de abril de 2015 por un periodo inicial de seis meses con motivo de las obras para la llegada del AVE

  • Marea Amarilla denuncia que, según sus contactos en Adif, la alta velocidad no llegará a la capital hasta después del verano de 2018

Y nos dieron los cien, los quinientos, los novecientos y, finalmente, los 1.000 días de aislamiento ferroviario. Y en el horizonte no hay todavía una fecha concreta para que Granada despierte de la pesadilla en la que se sumió un 7 de abril de 2015, cuando Adif cortó la línea ferroviaria con motivo de las obras de adaptación de las vías para la llegada del AVE. Y la capital se quedó sin conexión con Madrid, Sevilla y Algeciras por un plazo estipulado, en principio, de seis meses. Pero los 180 días previstos se fueron alargando semana a semana, mes a mes, hasta llegar a los mil días. En este tiempo se ha ido acumulando las promesas incumplidas, se han presentado hasta tres proyectos distintos de soterramiento, el tramo de Loja ha estado una y otra vez en el disparadero por la dificultad de adaptar una vía férrea del siglo XIX al paso del AVE, ha cambiado el titular del Ministerio de Fomento y hasta el inquilino de la Alcaldía de Granada... Pero los que han permanecido todo este tiempo al pie del cañón han sido los integrantes de la Marea Amarilla, inasequibles al desaliento aunque en sus últimas convocatorias para protestar por el aislamiento ferroviario apenas acudieron cincuenta personas. "Es una lucha de hace años desde que se decidió que el tren no iba a entrar soterrado", afirma Francisco Rodríguez, portavoz de la plataforma que cuenta cada día que pasa sin trenes en un reloj instalado en el barrio de la Rosaleda que actualizan tozudamente.

Después de más de dos años de lucha, la Marea se resiste a convertirse en marejadilla después de congregar a cerca de 7.000 personas el 17 de septiembre de 2016 en una gran manifestación que contó con la presencia de Miguel Ríos, además de todos los representantes políticos a excepción del PP. Sin embargo, un año después, las cuatro movilizaciones organizadas el pasado mes de noviembre apenas consiguieron reunir a medio centenar de personas. "Necesitamos que la ciudadanía se implique en algo tan importante para la ciudad porque no es algo que afecte sólo a los habitantes de la Chana y la Rosaleda", señala Rodríguez sobre una ciudad que "siempre ha sido muy conformista hasta que surgió el tema de la sanidad".

Lo curioso es que los integrantes de la Marea Amarilla, ciudadanos de a pie, ya manejan con soltura el vocabulario ferroviario y pueden asistir a una reunión de la comisión de seguimiento de las obras del AVE sin perder el hilo de las explicaciones de todo un secretario general de Infraestructuras. Y se permiten declinar la invitación del ministro de Fomento cuando se 'inauguró' el periodo del pruebas de la línea Antequera-Granada el pasado 30 de noviembre al considerar que se trataba de una "estafa" porque las obras aún no habían terminado.

La Marea Amarilla actualiza constantemente sus redes sociales para denunciar que el famoso tren laboratorio para las pruebas de la alta velocidad lleva un mes en la cochera y, de alguna manera, ha seguido el modus operandi de las plataformas de Murcia por el AVE soterrado. Pero allí consiguieron parar las obras para la llegada del AVE en superficie y ya han comenzado las obras de soterramiento, mientras que en Granada se sigue esperando que el Ministerio de Fomento presente un nuevo proyecto que, en el mejor de los escenarios, tardaría aún bastantes años en ejecutarse. Su última iniciativa es en la plataforma Osoigo para que los políticos del Congreso de los Diputados apoyen la reconexión ferroviaria inmediata y un AVE soterrado en Granada. Para conseguir su objetivo necesitan recabar 2.500 apoyos en el plazo de diez días, pero ayer no habían conseguido todavía llegar a las 400 firmas, otro dato más de lo lento que discurre en Granada todo lo que tiene que ver con la alta velocidad.

El diagnóstico que hace Marea Amarilla de la poca implicación de la ciudadanía en sus convocatorias es que, desde su nacimiento, se les intentó poner una etiqueta política desde el PP, que les acusaba de estar en connivencia con el PSOE. "Entendieron que hacíamos oposición a Torres Hurtado, pero nuestra lucha es sincera y no caben aquí siglas políticas porque cada uno nosotros tiene su ideología", apunta el portavoz de la plataforma. "No creo que Paco Cuenca haya intentado capitalizar este movimiento ciudadano ni cuando estaba en la oposición ni cuando llegó al Ayuntamiento, porque nos abrió las puertas cuando Torres Hurtado nos ridiculizaba en cuanto tenía ocasión para decir que éramos un movimiento manipulado, cuando no es cierto", continúa Rodríguez sobre una etiqueta que, a su juicio, "sigue pesando".

La gran reivindicación de Marea Amarilla durante estos meses es que se pararan de inmediato las obras para la llegada del AVE en superficie. La razón esgrimida es que, en cuanto esta obra estuviera lista, el soterramiento quedaría aparcado sine die porque la administración no iba a tirar por la borda todos los millones de euros invertidos para comenzar de nuevo. Pero este objetivo ya se les ha escapado de las manos. "No queríamos hablar de segunda fase porque es el truco que ha utilizado el Ministerio para que los empresarios apoyaran que lo importante es que el AVE llegue a cualquier precio, y eso es un error que llevamos años denunciando", denuncian desde Marea Amarilla en una batalla que ya está perdida.

Lucha por el tren convencional

En el escenario actual, con las obras terminadas 'oficialmente', el Ministerio de Fomento rehuye dar una fecha para la llegada del AVE a Granada. Aún quedan numerosos trámites y el principal es que la Agencia de Seguridad Ferroviaria emita un informe favorable sobre esta nueva infraestructura, un punto sobre el que la plataforma pone un interrogante en el tramo de Loja en el que se ha adaptado la infraestructura del siglo XIX a la alta velocidad, con tramos como el Túnel de San Francisco no aptos para lo que padezcan de agorafobia. "En su momento dijimos que el aislamiento iba para tres años y la gente se echaba las manos a la cabeza, pero el 7 de abril vamos a seguir sin trenes y, según nuestros cálculos y lo que nos cuentan nuestros contactos en Adif, es que hasta después del verano no tendremos el AVE", asegura Francisco Rodríguez, que sustenta su previsión en que hay esperar tres meses a que la Agencia de Seguridad Ferroviaria dé luz verde a la infraestructura, además de los tres meses que dura la preparación específica de los conductores.

Así que Marea Amarilla seguirá ejerciendo de 'pepito grillo' junto a sus compañeros de Ave sí pero no Así. "Cuando la gente cuando se entera de que cumplimos 1.000 días sin trenes se lleva las manos en la cabeza. ¿Una ciudad que vive del turismo y que es al tercera más visitada de España y no tiene tren? Pues no y tampoco alternativas. Habrá que seguir", concluye el portavoz de la plataforma.

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