Las grandes fortunas del país asesoran a la institución

  • Emilio Botín, Juan Abelló o Plácido Arango entraron en el Patronato de la Fundación como consejeros en 2005

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El Patronato de la Fundación Lorca está integrado por algunos de los empresarios y banqueros más poderosos del país, auténticos linces de los negocios que entraron en la institución que preside Laura García-Lorca para realizar tareas de apoyo y asesoramiento. En 2005, un año antes de que se destapara el fraude de Fórum Filatélico, entraron como patronos los fallecidos Jesús de Polanco (presidente por entonces del Grupo Prisa) y Emilio Botín (presidente del Banco de Santander), además de Plácido Arango (propietario de la cadena de restaurantes Vip's), el empresario Juan Abelló (propietario del fondo de inversión Torreal) o Juan María Nim (exdirector general de La Caixa). Con todo, la Fundación Lorca decidió invertir miles de euros en Fórum Filatélico, una sociedad que prometía unas rentabilidades fuera de mercado y que acabó siendo intervenida judicialmente en mayo de 2006 acusada de estafa, blanqueo de capitales, insolvencia punible y administración desleal.

Por entonces, Juan Tomás Martín ya manejaba los hilos de la Fundación Lorca, a la que había entrado en 2003 avalado por su experiencia para conseguir fondos europeos, aunque en su trayectoria ya figuraban operaciones ruinosas como el proyecto Salamanca Emprende, un fiasco del que salió entre rumores de una gestión discutible. Fue también el momento en el que la Fundación Lorca consiguió una importante inyección económica de 4,4 millones de euros procedentes de la venta de cuatro cuadros de Salvador Dalí a ACS, la empresa de Florentino Pérez, que a su vez donó al Museo Reina Sofía en concepto de pago de impuestos.

La Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Granada, la Diputación y la UGR también figuran en la lista de patronos institucionales de la Fundación Lorca, que por su naturaleza jurídica está obligada a presentar sus cuentas anualmente en el seno de la institución, algo que, según fuentes consultadas por este periódico, lleva años sin realizarse.

Los problemas económicos de la Fundación Lorca, que comenzaron con la ruinosa inversión en Fórum Filatélico, se agravaron con la construcción del centro dedicado al poeta en la Plaza de la Romanilla, donde se realizaron los trabajos a través de una Oficina Técnica, una demanda expresa de Laura García-Lorca pese a que la institución no tenía experiencia alguna en la gestión de proyectos de esta envergadura y que acabó costando más de 25 millones de euros. La auditoría realizada depara un agujero de 3,8 millones de euros, el gran obstáculo para que el legado del autor de Romancero gitano ponga por fin rumbo a Granada.

En este camino de baches económicos también figura la reclamación que hicieron el pasado verano tres antiguas empleadas, que reclamaban 240.000 euros en salarios atrasados. Además, una demanda de la empresa Artelia Spain acabó con el embargo preventivo de un inmueble en Granada por una reclamación de 211.000 euros más intereses y costas, un inmueble que ya estaba embargado previamente por Caixabank. Y todo con los grandes prohombres de los negocios como consejeros.

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