Un método permite calcular el coste del daño moral de los accidentes laborales

  • Lo han diseñado en Granada como alternativa al baremo que se usa ahora, el de siniestros de tráfico, que ignora esta parte

Calcular el valor económico del daño moral de un trabajador tras un accidente laboral. Esta es la función del método diseñado por el subdirector económico del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, José Luis Navarro y el profesor de la Universidad de Granada José Aureliano Martín, una fórmula pionera que busca cambiar el protocolo de indemnización por daños que ahora se aplica a los accidentes laborales.

"Hasta 2007 se exoneraba al empresario de compensar daños y perjuicios causados en un accidente laboral o enfermedad profesional por el incumplimiento de sus obligaciones en materia de seguridad para aplicar el principio de no enriquecimiento del trabajador. Pero en ese año dos sentencias del Tribunal Supremo modificaban ese precepto y fijan que cuando el empresario incumple sus obligaciones en seguridad y haya accidente, deberá indemnizar los daños", explica Navarro.

Los daños de un accidente laboral son de tres tipos: corporal, moral y patrimonial. El corporal es fácil de calcular con baremos según lesiones y el patrimonial también con peritos. "Pero el daño moral hasta ahora no se valoraba. Se aplica el mismo baremo de los accidentes de tráfico, que valora el daño corporal y el moral juntos, sin distinción".

Esa falta de distinción hace que las indemnizaciones sean evaluando sólo las secuelas corporales o la muerte "por lo que las empresas nunca pagaban y el daño moral casi no existía". Además, las pocas que evalúan el daño moral son "insuficientes".

Para medir ese daño, muy subjetivo, han validado una fórmula basada en los años de vida ajustados por calidad perdidos por los trabajadores que sufren el accidente.

Para explicarlo, se puede aplicar tanto en caso de accidente con resultado de muerte como discapacidad. "Primero hay que medir cuántos años de vida ajustados por calidad -años de vida en buenas condiciones de salud- ha perdido el trabajador", para lo que se utilizan factores como la edad a la que ocurrió el accidente o la esperanza de vida libre de discapacidad. "Una vez calculado esto se pasa a calcular cuánto vale cada año de vida, que aunque parezca fuerte, es un método de valor estadístico que se utiliza en la economía de la salud", explica el experto. Así, desde el punto de vista productivo estadísticas publicadas en España le han dado un valor de dos millones de euros, unos 30.000 euros por año.

El siguiente paso es compararlo con la autoestima, "ver cuánto me valoro yo por encima de la renta que soy capaz de aportar en un año". Así, si un año de vida se calcula en 30.000 euros y la media del salario son 20.000, "esos 10.000 euros de diferencia son el valor subjetivo de la vida, que cuando la pierdes es el daño moral".

Así, bastaría, en rasgos generales, multiplicar los 10.000 euros por cada año de vida perdido, lo que nos daría la valoración económica del daño moral de un accidente laboral.

"Luego hay matices según la edad, el nivel de cualificación y riesgo del trabajador, su situación social", informa Navarro.

En caso de que no haya muerte pero sí secuelas físicas y hasta minusvalía, "se hace aplicando cuestionarios que clasifican las personas según el estado de salud y las secuelas, dando un porcentaje concreto que es el que se aplica respecto al nivel de buena calidad de vida".

El método es el primero diseñado en España y tiene también un trasfondo preventivo. "No es una idea punitiva exclusivamente sino una forma de ayudar a la prevención ya que si los empresarios o administraciones ven que tienen que indemnizar por estos daños harán más hincapié en las medidas preventivas de riesgos laborales", puntualiza Navarro.

La nueva fórmula ha supuesto la publicación del libro Evaluación económica del daño moral en el ámbito de los accidentes de trabajo, editado por el Consejo Económico y Social de España y prologado por el experto y catedrático en derecho del trabajo de la Universidad de Sevilla Jesús Cruz Villalón.

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