La paradoja de la Ley de la Paridad

  • El PSOE, que promovió la norma que obliga a los partidos a hacer listas igualitarias, aporta a las cámaras una mujer menos que en 2004; sin embargo el PP, que la recurrió al Constitucional, lleva ahora a dos más

Paradojas de la política: el PSOE, que promovió en la pasada legislatura la Ley de Paridad, aporta para la nueva una diputada menos que entonces por la circunscripción de Granada. En cambio el PP, que se opuso a esa ley hasta el punto de recurrirla al Tribunal Constitucional, lleva ahora a las cámaras a dos granadinas más que hace cuatro años.

A raíz de la aprobación, en marzo de 2006, de la Ley de Paridad, los partidos están obligados a presentar en sus listas electorales a tantos hombres como mujeres. La del pasado 9 de marzo es la segunda cita con las urnas en la que debe aplicarse, después de que ya ocurriera en las municipales de mayo de 2007. El PP, que la rechaza por entender que no es necesario establecer cuotas femeninas, sino que deben figurar en las listas las personas más preparadas, demostró en 2004, al menos en Granada, que sí que confiaba en sus mujeres. Obtuvo tres actas para el Congreso de los Diputados y las dos primeras de ellas fueron para Pilar del Castillo y Blanca Fernández-Capel.

No ocurrió lo mismo en su candidatura para las autonómicas, que en sus puestos de salida sólo tenía una presencia femenina: Carolina González Vigo figuraba en el segundo puesto y fue, en consecuencia, una de las cinco caras que sumó el PP granadino al Parlamento de Andalucía.

De esas tres parlamentarias han pasado ahora a cinco. Hay de nuevo dos diputadas nacionales -que volvían a ser las números 1 y 2 de la candidatura, Concha de Santa Ana y Blanca Fernández Capel, respectivamente- pero alcanza las tres parlamentarias para las elecciones andaluzas. Son Eva Martín (número 2), Carmen Reyes (4) y Carolina González Vigo (6). Aquí es donde se puede apreciar con claridad el efecto que han tenido las también llamadas listas-cremallera.

En cuanto al PSOE, en 2004 consiguió cuatro diputados nacionales, de los cuales dos eran mujeres -María José Sánchez, número 2, y María Escudero, número 4- y siete autonómicos. Ahí, las féminas eran mayoría en una lista encabezada por Clara Aguilera y en la que también estaban Cándida Martínez (número 3), Rocío Palacios (5) y Concepción Ramírez (7).

Cuatro años después, y pese a que sus dos cabezas de lista eran mujeres, su aportación es menor que entonces. Irán al Congreso de Diputados Cándida Martínez y María Josefa Sánchez (número 3), y al Parlamento Teresa Jiménez, Clara Aguilera (3) y María José López (5).

Ahora, por tanto, hay igualdad total: cinco diputadas, nacionales o autonómicas, del PSOE y otras tantas del PP. Un equilibrio total que la noche del 9 de marzo, cuando empezaron a saberse los resultados, no existía. Después de los primeros votos, el PSOE sacaba siete diputados autonómicos y el PP, 5. Eso habría dejado fuera a la popular Carolina González Vigo y habría permitido entrar a la socialista Flor Almón. Vino en su lugar esa igualdad, que por lo demás no se produjo en los comicios de 2004. Entonces hubo once hombres y nueve mujeres. Ahora hay diez de cada. Pero las cuentas no salen si sólo se suman socialistas y populares. Hay que agregar, en los dos casos, al parlamentario andaluz Pedro Vaquero, de IU.

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