Los rocieros recurren a fincas privadas de la capital para no vulnerar la 'ley seca'

  • La Hermandad del Rocío no podrá celebrar su tradicional comida en la calle el 3 de mayo

La Hermandad del Rocío de Granada sopesa la posibilidad de celebrar su tradicional comida de despedida, antes de iniciar el camino hacia Almonte, en una finca privada de la capital. Sólo de esta forma conseguirían zafarse de las sanciones que impondrá la Policía Local durante los próximos días 1, 2 y 3 de mayo a quienes osen beber alcohol en la calle desatendiendo el bando municipal del alcalde que prohíbe consumir bebidas espiritosas ya sea en la vía pública o en el botellódromo.

El hermano mayor de la agrupación, Antonio Almagro, reconoció que la otra opción que barajan es celebrar la comida en el recinto ferial de Santa Fe pero, aunque se mostraron muy agradecidos por el ofrecimiento, aseguraron que esta opción es más incómoda puesto que los caballistas tendrían que circular por la autovía para llegar.

Si finalmente consiguen reunirse en esta finca particular de la capital, los miembros de la Hermandad podrán comer y beber al aire libre sin vulnerar el bando municipal, puesto que no estarían en la calle sino en un recinto privado. "Esta opción nos parece la más acertada puesto que el espacio es suficientemente grande como para que puedan venir los caballistas y nuestros amigos y conocidos a despedirnos", manifestó.

Desde hace más de veinte años la Hermandad ha celebrado esta comida de despedida en la Huerta del Rasillo. Este año, por primera vez, no podrán hacerlo tras las medidas tomadas por el Ayuntamiento para evitar un macrobotellón en la Cruz.

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