El año triunfal de Torres Hurtado y de la condena del arzobispo

  • El alcalde revalidó su mandato con una holgada mayoría que provocó uno de los peores resultados del PSOE en la capital· Los socialistas mantuvieron su liderazgo en la provincia, si bien el PP acortó su distancia · El arzobispo fue condenado por coaccionar a otro sacerdote, una sentencia sin precedentes

JOSÉ Torres Hurtado ha sido el personaje del año. Y así lo corroboraron el pasado 27 de mayo los granadinos que le brindaron un amplio apoyo en las urnas que, reflejado en la histórica cifra de 16 concejales, dos más de lo que precisó para gobernar con mayoría absoluta, le aupó como el primer alcalde que revalida mandato desde los tiempos de Antonio Jara.

El popular tuvo enfrente a Javier Torres Vela, por el PSOE, cuyo mensaje y modelo de ciudad, radicalmente distinto al del alcalde, no logró llegar a la ciudadanía. El PSOE alcanzó en la capital los peores resultados de su historia y perdió dos concejales lo que le ha situado, al igual que en 1995, en ocho ediles. El tropiezo le valió una sonora reflexión interna que se ha zanjado con el compromiso del candidato y actual portavoz socialista, Javier Torres Vela, de continuar al frente del grupo municipal. En el lado de los triunfadores, el alcalde asumió la revalidación del mandato con el compromiso de aprobar el PGOU y con una forzada estructuración de las concejalías para dar cabida a los 16 representantes del PP. En la campaña, el candidato a la reelección tan sólo se dejó llevar tras cuatro años de gobierno tranquilo, marcado por las grandes -y algunas polémicas- obras en la ciudad, auspiciadas por su concejal de Urbanismo, Luis Gerardo García-Royo, finalmente excluido de la lista triunfadora, por decisión del presidente provincial del PP, Sebastián Pérez, sin apoyo del alcalde.

En el conjunto de la provincia, los socialistas mantuvieron su histórica hegemonía, aunque perdieron las alcaldías de Guadix y Motril, pero avanzaron en el Área Metropolitana. Los resultados (PSOE, 13; PP, 12, e IU, 2) permitieron a al socialista Antonio Martínez Caler gobernar de nuevo la Diputación, aunque por primera vez en coalición con IU. El PP, en una inédita decisión, presentó en campaña a Sebastián Pérez como candidato a la presidencia de la institución.

Mejor suerte corrieron sus compañeros de partido Carlos Rojas y Santiago Pérez. Ambos encabezaron la candidatura del PP en sus municipios, Motril y Guadix, y lograron romper con históricos gobiernos socialistas -en el caso de Motril, el PP llegó al poder local por primera vez en 2003 pero una moción de censura devolvió al PSOE el Ayuntamiento dos años después- en sendas ciudades. Mención aparte merece la llegada al Ayuntamiento de Albolote del popular Pablo García una vez que dos de los concejales de IU se negasen a apoyar al candidato socialista Vicente Ballesteros.

Por contra, el PSOE ganó en Alhendín y Los Ogíjares dos de sus victorias más esperadas tras los presuntos casos de corrupción urbanística que se detectaron en plena campaña electoral. En el municipio de Alhendín, con el caso Marchelo, y en el segundo, con el diputado y entonces concejal de Urbanismo, José Luis del Ojo, en el punto de mira judicial tras ser denunciado por el fiscal por un supuesto delito de prevaricación.

En Almuñécar, sus ciudadanos volvieron a confiar por mayoría en el candidato del partido Convergencia Andaluza, Juan Carlos Benavides, con varias causas judiciales abiertas.

la corrupción urbanística, pendiente de los juzgados

A las puertas de la campaña electoral, estalló el caso Marchelo, en Alhendín. La investigación judicial, abierta tras una operación policial, acabó con la detención del concejal de Urbanismo, Manuel Fernández, imputado, junto con el alcalde, José Guerrero, por una retahíla de presuntos delitos urbanísticos. El caso está a la espera de conocer los resultados de un informe pericial sobre los datos tributarios de los imputados. En cuanto a José Luis del Ojo, el Tribunal Supremo admitió a trámite la denuncia de la Fiscalía del TSJA por las supuestas irregularidades urbanísticas cometidas por el diputado.

gonzález lodeiro sustituye a aguilar en la universidad

Tras siete años al frente de la Universidad, David Aguilar puso fin a su mandato. Se trataba de la tercera ocasión en que estos comicios se celebraban por sufragio universal. Cuatro candidatos se presentaron a la contienda: Antonio Campos, Francisco González Lodeiro, Rafael Payá y Luis Rico (los dos últimos habían formado parte del equipo de Aguilar).

La campaña marcó un antes y un después en este tipo de elecciones universitarias, por el dinero que se invirtió y los medios empleados para llegar a los votantes, principalmente al alumnado, incluyendo merchandising, fiestas, y hasta un autobús propagandístico. Finalmente, se consiguió una participación estudiantil por encima del 20 por ciento, estimada alta en comparación con otras convocatorias similares. Y el candidato elegido para ocupar el sillón fue Francisco González Lodeiro, que gobernará la Universidad al menos durante los próximos cuatro años.

el arzobispo, condenado por la justicia de los hombres

Si los problemas del arzobispo durante este año se hubieran reducido a los que generó su decisión de trasladar al cura de Albuñol, se habría dado por satisfecho. Para Francisco Javier Martínez Fernández, 2007 ha sido nefasto. No sólo ha tenido que verse en la tesitura de sentarse en un banquillo, algo por lo que no había pasado hasta ahora ningún dirigente de la Iglesia en España, sino que además ha sido condenado. El juzgado de lo Penal número 5, cuyo titular es el muy nombrado Miguel Ángel Torres, el instructor del Caso Malaya en Marbella, le consideró culpable de un delito de coacción y una falta de injurias y le conminó a pagar una multa de 3.750 euros. La sentencia ha sido recurrida a la Audiencia, pero eso no le ha restado repercusión al caso, que incluso traspasó fronteras.

El arzobispo había sido acusado por un sacerdote llamado Javier Martínez Medina, quien mantenía que el prelado, desde que llegó a Granada en 2003 procedente de Córdoba, le hizo la vida imposible. El motivo, añadía, era su vinculación con la entidad financiera Cajasur, con la que el arzobispo no mantenía unas relaciones precisamente idílicas. De hecho, durante el tiempo que ejerció como obispo en Córdoba fueron sonadas sus disputas con el máximo responsable de la caja, Miguel Castillejo.

Según la sentencia, el arzobispo ansiaba acabar con él. No sólo le destituyó como archivero e impidió que viera la luz un libro que él coordinaba y que estaba financiado por Cajasur, sino que le llegó a acusar de "apropiación indebida y pertinaz de bienes de la Iglesia" y le impidió dar misa y dispensar los sacramentos en público.

El sacerdote no se arredró ante nada -ni siquiera ante su advertencia de que "con látigo" le haría obedecer- y denunció. Por ahora, la Justicia le da la razón.

ALMUÑÉCAR SE AHOGA BAJO LAS AGUAS DE LA PEOR RIADA

La violenta tormenta que tuvo lugar el pasado 21 de septiembre se cebó especialmente con Almuñécar dejando en evidencia la política urbanística que se ha desarrollado en las últimas décadas. Una persona fallecida, atrapada en un garaje, y cuantiosos daños materiales en viviendas, infraestructuras urbanas, comercios y cosechas fue el balance de una jornada de lluvias nefasta que acabó por ahuyentar a los pocos turistas que semanas antes habían resistido a una huelga de basuras insufrible.

La nota positiva la dieron -aunque resulte extraño- las administraciones públicas que, dejando a un lado sus luchas políticas, aunaron fuerzas para destinar ayuda inmediata a los afectados y reparar los daños en infraestructuras.

Todavía hoy se observa la huella de una de las peores trombas de agua que se recuerdan en la provincia de Granada.

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