El último escollo de la A-7

  • El Ministerio de Fomento y la empresa adjudicataria, Acciona, aseguran que están avanzando en sus negociaciones para retomar la actividad en un tramo absolutamente bloqueado

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Después del anuncio por parte del Gobierno del tijeretazo en obra pública, las empresas se encuentran atentas a cómo se desarrollarán los acontecimientos en las próximas fechas. El grupo Acciona, uno de los líderes del país en infraestructuras, tiene pendientes multitud de obras en toda España, lo que traducido al lenguaje por el que se mueven las empresas, significa que están pendientes de un hilo no sólo miles de millones, sino los plazos en los que cobrarlos. Que Acciona y el Ministerio de Fomento se encuentran inmersos en una importante negociación es algo que admiten las dos partes. Este último también reconoce que en los últimos días las posiciones se están acercando y que se podría llegar a un acuerdo a muy corto plazo.

Mientras las posturas buscan un punto de encuentro y, por tanto, garantizan la continuidad de las obras de la A-7, una autovía crucial para el futuro de la Costa y de la provincia, los mayores perjudicados de esta historia que aún no tiene un final escrito son los trabajadores del tramo Puntalón-Carchuna.

Según el testimonio que pudo recabar este periódico a pie de obra, ya suman 120 compañeros (incluidos los de subcontrata) los que se han sido despedidos. El último grupo de diez se marchó el pasado lunes, día 30 de agosto. Los que quedan, alrededor de otra decena, ya han recibido la carta de preaviso de cese para el próximo 10 de septiembre. "Ese día no va a quedar aquí ni el gato", repiten. "Sabíamos que una vez que se abrieran los túneles iban a echar a unos cuantos, pero no nos esperábamos esto". Muestran sus cartas de cese, "por si alguien no se lo cree".

Preguntados por las afirmaciones de Fomento y Acciona de que continúan las labores de construcción del tramo, dicen no entender nada. Ellos tenían entendido que la obra se quedaba cerrada hasta 2013 y que se terminaría en 2015. "Si no se abandona, ¿por qué recogemos de esta manera?. Aquí hay gato encerrado", afirman, e invitan a quien lo desee a comprobar con sus propios ojos en qué punto está ahora mismo. En estos momentos, los únicos trabajos que están realizando consisten en guardar el material que sirve en el interior de los túneles, el eléctrico se ha llevado a Sevilla, las máquinas se están trasladando a otros lugares como Madrid, tiran lo que no vale y tabican los túneles. Esta última es la imagen más impactante. Comentan que una prueba de que las obras no avanzan es que "hace un mes los ventiladores de impulsación (de los túneles) estaban a pleno rendimiento, ahora han desparecido y la máquina la estamos retirando".

A partir del día 10 ya no tendrán que acudir al lugar en el que llevan trabajando todo este tiempo, tanto que ha habido oportunidad de que surgieran otros empleos y a decir que no, "porque esto parecía más seguro y, mira, ahora nos encontramos todos en la cola del paro". Esto es lo único que parece claro en estos momentos. "Tú te vas a Portugal y yo tendré que ir a Zapatero a pedirle un puesto", bromean, haciendo un último alarde de sentido del humor.

Ahora quedan muchas incógnitas por despejar: En caso de que las negociaciones finalmente lleguen a buen término, tal y como las dos partes esperan, ¿habrá que volver a transportar las máquinas hasta el tramo Puntalón-Carchuna? ¿Se tirarán abajo los tabiques de los túneles? ¿De nuevo se procederá a realizar contrataciones y subcontratas? ¿Se podrá recuperar el tiempo perdido en las labores de recogida?

La fecha que sigue manteniendo Fomento es 2011 para este tramo, según afirma el diputado del PSOE, Manuel Pezzi. Lo que no puede es facilitar datos de empresas, "el Ministerio se niega, ya que no les lleva a una situación razonable", pero adelanta que no hay ningún problema con el resto de las empresas que trabajan en la A-7.

"Confiamos que el asunto con Acciona esté solucionado a la máxima brevedad posible", declara Pezzi. Tampoco cree que la empresa finalmente opte por abandonar las obras, ya que ocasionaría una serie de perjuicios irreversibles, "como el probable derrumbe de los túneles", algo en lo que coincide el socialista con los trabajadores. Y recuerda el compromiso público del Gobierno y del PSOE con la A-7, por lo que estima que estará terminada en su totalidad en 2012, tal y como tienen previsto.

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