Un Congreso de centro y consenso

  • Los demócratas están dispuestos a pactar con sus adversarios republicanos las leyes más importantes pese a que han incrementado su ventaja numérica en el Senado y la Cámara de Representantes

La oposición demócrata regresa al Congreso de EEUU más fortalecida que nunca para promover sus proyectos de corte "progresista" y la eventual retirada de Iraq, aunque insiste en que quiere gobernar "desde el centro".

Mientras continúa el cómputo de votos en varios estados, los demócratas han abultado su mayoría en el Congreso -sumaron al menos 20 escaños en la Cámara de Representantes y otros cinco en el Senado-, en lo que califican como un "mandato histórico" para su ambiciosa agenda legislativa. Es la primera vez desde 1992, bajo la Presidencia de Bill Clinton, que los demócratas tendrán el control del Congreso y la Casa Blanca simultáneamente pero, en esta ocasión, quieren evitar a toda costa los errores que le costaron la hegemonía en el Legislativo dos años después.

Con eso en mente, el "consenso" parece ser el nuevo eslogan demócrata, pese a la tentación de aprovechar su hegemonía para promover una agenda progresista que tiene pocos amigos entre los republicanos más conservadores.

Pero la jerarquía demócrata del Congreso dejó en claro que buscará gobernar "desde el centro", desprendida de ideologías.

"El país, un país, tiene que ser gobernado desde el centro. Y lo digo como una orgullosa demócrata progresista en el Congreso de EEUU y como presidenta de la Cámara de Representantes", aseguró en rueda de prensa la líder máxima en esa Cámara, Nancy Pelosi. "El asunto es que tienes que unir a la gente para lograr un consenso en soluciones que sean sostenibles y aceptables para el pueblo estadounidense", agregó.

Según Pelosi, en los últimos dos años se trabajó de forma consensuada con los republicanos en iniciativas demócratas como el aumento del salario mínimo, un plan para aminorar los costos universitarios y beneficios para veteranos, entre otros.

Tales propuestas salieron a flote "porque tenían amplio apoyo bipartidista y respondían a las necesidades del pueblo estadounidense, ya sea de izquierda o de derecha", opinó.

Asimismo, delineó las prioridades demócratas en los primeros 100 días de la próxima sesión legislativa que son, por lo demás, similares a las de la campaña de Obama: el estímulo de la economía, la educación de los niños, la cobertura médica, poner fin a la dependencia del petróleo extranjero y la guerra en Iraq.

En entrevista con la cadena de radio NPR, Pelosi consideró que esa victoria electoral "marca una enorme diferencia a la hora de gobernar y seguir la pauta marcada por el presidente Barack Obama".

La lectura del líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, es que se trata de "un mandato histórico, no para un partido o una ideología, sino para efectuar un cambio".

Ese mandato, logrado con un amplio apoyo popular, dicta que "dejemos de pelear por las cosas que nos dividen y comencemos a trabajar en lo que podemos lograr", enfatizó Reid.

En ese sentido, el presidente del Comité Nacional Republicano, Mike Duncan, advirtió que los demócratas se arriesgarían a una derrota en los comicios legislativos de 2010 si se giran a la izquierda. "Si Obama se alía con Pelosi y Reid, de tendencia izquierdista, siempre tendremos las elecciones de 2010", observó.

Un aspecto clave para las soluciones consensuadas será, según observadores, el papel que adopte el senador republicano de Arizona, John McCain, derrotado en las urnas pero con 26 años de experiencia en el Senado. Al aceptar su derrota la noche del martes en Fenix (Arizona), McCain manifestó su compromiso de "hacer todo lo que esté en mi poder" para que Obama pueda hacer frente a los múltiples retos que afronta dentro y fuera del país. Algunos observadores leen entre líneas que McCain podría ser clave entonces para tender puentes de uno y otro lado del espectro político en el Congreso.

McCain, que en su carrera política se ha preciado de su sello de independiente dispuesto a enfrentarse a su propio partido, podría tener un importante papel como árbitro de la situación.

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