Corbyn mantiene su pulso ante la presión y la "crisis existencial" de los laboristas

El Partido Laborista británico se ha sumido en una "crisis existencial" ante la negativa de Jeremy Corbyn a dimitir como líder y las dudas estratégicas entre sus posibles sucesores, que ayer retrasaron la decisión de convocar unas nuevas elecciones internas ante el temor a dividir aún más a la formación. Angela Eagle, portavoz de Negocios laborista hasta que renunció al cargo esta semana, y Owen Smith, que ha dimitido como portavoz de Trabajo y Pensiones, han reunido los apoyos necesarios para presentar una candidatura, aunque no se han decidido a dar un paso adelante.

La presión para que Corbyn dimita arreció ante la victoria del Brexit debido a las acusaciones de que no hizo lo suficiente para defender la permanencia del Reino Unido en el bloque comunitario.

El 37% de los votantes laboristas que participaron en la consulta apoyaron la ruptura con Bruselas, según una encuesta encargada por el lord conservador Michael Ashcroft, lo que contribuyó a que el Brexit se impusiera.

Fuentes de la cúpula del partido han detallado que todavía esperan que el propio Corbyn decida retirarse ante la abrumadora presión a la que está sometido, aunque el líder laborista ha aprovechado todas sus intervenciones públicas para recalcar que no contempla más plan que seguir en el cargo o bien presentarse a un nuevo proceso de elección.

"Tenemos que darles más tiempo" a quienes todavía confían en encontrar una salida negociada con Corbyn a esta crisis, apuntó un diputado laborista de forma anónima. "Si Angela se presenta al reto y pierde, el partido podría romperse de forma permanente", argumentó esa fuente, mientras que el número dos de la formación, Tom Watson, alertó de que "el partido está en peligro".

"Afrontamos una crisis existencial. No quiero que nos encontremos en esta posición, porque creo que hay millones de personas en este país que necesitan un Gobierno de izquierdas", dijo Watson.

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