Obama se ríe hasta de él

  • El presidente de EEUU exhibe un sentido del humor en forma que no tiene piedad con colaboradores ni rivales

"Yo no quería estar aquí esta noche. Pero sabía que tenía que venir. Ése es uno de los problemas que he heredado de George W. Bush". De inmediato saltaron las risas entre los 2.700 invitados que acudieron a la cena de gala el sábado en la Casa Blanca, donde pudieron ver un Barack Obama radiante, que disfrutó de las bromas y hasta se burló de sí mismo.

La ocasión no era otra que la cena anual de gala con la prensa de la Casa Blanca en Washington, en la que el presidente de Estados Unidos acostumbra a ofrecer una intervención en tono jocoso. Obama demostró que sabe reírse de sí mismo y lo hizo con mucho humor, ya fuesen él o sus enemigos el blanco de la mofa.

Los comentaristas de la prensa escrita afirman que el presidente debutó con éxito a tenor de las risas en la sala. Obama se metió de lleno en el papel. Nadie estaba a salvo de las bromas. Se mofó de su muchas veces mencionada dependencia del teleprompter (una pantalla en la que el presidente puede leer sus discursos), sobre el talento de su vicepresidente, Joe Biden, para excederse en las declaraciones y sobre la tendencia a maldecir de su jefe de gabinete, Rahm Emanuel.

Muchos de los políticos a los que Obama mencionó en sus bromas se encontraban en la sala, pero también hubo ausencias, como el ex vicepresidente Richard Cheney, de quien dijo que no había podido asistir porque estaba escribiendo sus memorias. Y el título, apostilló, es Cómo se dispara contra los amigos y se interroga a las personas, una clara referencia a un incidente de caza de Cheney y la defensa que hizo de los métodos "duros" de interrogación con los sospechosos de terrorismo. Para diversión de la audiencia, también tomó el pelo a su rival en las primarias y actual secretaria de Estado, Hillary Clinton. Obama comenzó diciendo que ellos dos no se podían soportar y, en referencia a la indomable nueva gripe, contó que lo primero que hizo ella a su regreso de México fue abrazarlo y recomendarle que viajara él mismo al país vecino.

Acerca del mal momento que está pasando el Partido Republicano, en la oposición, Obama ironizó indicando que ellos no podían confiar en recibir ayuda del Estado, como ha ocurrido con bancos y fabricantes de coches.

Pero Obama repartió para todos y se metió hasta con su Secretario del Tesoro, Timothy Geithner.

El presidente estadounidense dijo que en los próximos 100 días está considerando seriamente "perder la calma".

Y en referencia al ritmo político de sus primeros tres meses en el cargo señaló que los próximos 100 días "los acabará en 72". El día 73, dijo, descansará.

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