Un coche-bomba en Damasco y bombardeos en Alepo atizan la violencia en Siria

  • Más de 50 personas mueren el mismo día que llega al país el nuevo presidente del CICR

Un coche-bomba explotó ayer en el barrio damasceno de Yarmana y duros bombardeos castigaron la provincia septentrional de Alepo, el mismo día en que estaba prevista la llegada a Siria del nuevo presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Peter Maurer, para una visita de tres días.

El atentado, el segundo con coche-bomba perpetrado en Yarmana en una semana, causó al menos tres muertos y 15 heridos, según fuentes médicas de la zona, aunque algunos grupos opositores elevaron la cifra de fallecidos a cinco.

Las autoridades sirias acusaron a "terroristas", como denominan a la oposición armada, de esta nueva explosión en Yarmana, vecindario cuya población es mayoritariamente drusa y cristiana. Este distrito se ha mantenido leal al presidente, Bashar al Asad, desde el inicio de la rebelión en marzo de 2011.

Los rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS) responsabilizaron del mismo a las fuerzas nacionales y acusó al Gobierno de involucrar a los rebeldes para atemorizar a las minorías que allí viven y conseguir su apoyo.

Por su parte, Alepo sufrió intensos bombardeos, que afectaron principalmente a la localidad de Al Bab, donde según la oposición murieron más de 30 personas, entre ellas varias mujeres y niños.

En total, más de 50 personas fallecieron ayer en todo el país. Ante la escalada de la violencia, el nuevo enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, el argelino Lajdar Brahimi, calificó ayer su misión de "casi imposible".

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