El espionaje y Georgia vuelven a tensar la relación entre Rusia y la OTAN

  • La Alianza Atlántica expulsa de Bruselas a dos diplomáticos rusos que supuestamente espiaron a favor de Moscú · El FSB vigilará las fronteras de las repúblicas separatistas Abjasia y Osetia del Sur con Georgia

Sólo un día después del intento de mejorar sus maltrechas relaciones, la OTAN y Rusia se encontraron ayer ante una nueva confrontación: la Alianza Atlántica expulsó a dos diplomáticos rusos de Bruselas por supuesto espionaje, lo que Rusia calificó de "grave provocación".

Poco después de la expulsión, un portavoz de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) criticó el aumento de la presencia militar rusa en Georgia y rechazó las protestas de Moscú contra una maniobra de la Alianza prevista para la semana que viene en la región.

Diplomáticos de la OTAN en Bruselas informaron ayer de la expulsión de Bruselas de los diplomáticos rusos que supuestamente espiaron a favor de Rusia. Uno de ellos es el hijo del embajador ruso en la UE, Vladimir Chishov.

Se trata de una respuesta a un caso de espionaje en Estonia, publicó ayer el diario The Financial Times. En el país báltico un funcionario fue condenado a 12 años y medio de prisión por pasar a los servicios secretos rusos informaciones secretas de la Alianza.

Los rusos expulsados no están relacionados con ese caso pero en vista de los daños en Estonia era necesaria una reacción decidida de la OTAN, analizaba el diario.

"Esa indignante actitud contradice la intención central de la cúpula de la OTAN de aspirar a una normalización de las relaciones con Rusia", respondió el Ministro de Exteriores de Moscú. El embajador ruso Chishov continuará en Bruselas pese al incidente.

Casi al mismo tiempo, los embajadores de los 28 estados de la OTAN y el embajador ruso en la Alianza, Dimitri Rogosin, se habían reunido el miércoles para hablar oficialmente por primera vez desde la entrada de Rusia en Georgia que desencadenó una guerra el pasado agosto.

Ambas partes se mostraron de acuerdo en retomar de nuevo el trabajo del Consejo OTAN-Rusia que había sido congelado por el ataque ruso a Georgia. "Todos quieren que el Consejo OTAN-Rusia funcione aún mejor en el futuro", había dicho el portavoz de la Alianza, James Appathurai, quien confirmó ayer esa intención, pero añadió que "será cada vez más difícil armonizar la retórica rusa con lo que ocurre realmente".

Rusia afirma que se vio sorprendido por los planes de las maniobras de la OTAN en Georgia que comenzarán el 6 de mayo "pese a que desde el comienzo fue totalmente informado y rechazó invitaciones reiteradas a participar".

Rusia, que en agosto invadió Georgia, argumenta que la maniobra de la OTAN tendrá efectos negativos en las personas traumatizadas por la guerra de agosto, que tendrán que ver de nuevo soldados de combate en la región.

"Y esto ocurre un día en que Rusia firmó un acuerdo con Abjasia y Osetia del Sur para estacionar tropas rusas en la frontera entre esas regiones con el resto de Georgia", añadió. "Esas acciones no se realizan en interés de la paz duradera y la estabilidad de todos los pueblos del sur del Cáucaso". La OTAN sigue exigiendo a Rusia que dé marcha atrás a la declaración unilateral de independencia de Abjasia y Osetia del Sur.

El portavoz aliado se refería al acuerdo firmado ayer por Rusia para asumir por cinco años buena parte de la seguridad de fronteras en Osetia del Sur y Abjasia, las regiones separatistas georgianas que Moscú reconoció como independientes tras la guerra de agosto.

El pacto de defensa de fronteras fue firmado en Moscú por el presidente ruso, Dimitri Medvedev, y los presidentes de Abjasia, Sergei Bagapsh, y Osetia del Sur, Eduard Kokoity. El servicio secreto ruso FSB asume la seguridad de las fronteras en ambas regiones "ante el peligro del lado georgiano", indica la declaración conjunta firmada por los tres mandatarios.

El acuerdo implica que Rusia asuma la seguridad del espacio aéreo en ambas regiones, así como la protección de la frontera marítima en el caso de Abjasia, que tiene costa en el mar Negro. El pacto tiene una duración inicial de cinco años, que luego puede ser prolongado de forma automática.

Por su parte, la UE advirtió ayer a Rusia de que el pacto sellado para asumir el control de las fronteras de las regiones separatistas viola los acuerdos alcanzados el pasado verano. En un comunicado, la Presidencia checa de turno expresó su "profunda preocupación" por la decisión de Moscú y reiteró su "total apoyo a la soberanía y la integridad territorial de Georgia".

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