La tensión se dispara en Irán tras la detención de decenas de opositores

  • El ultraconservador Ahmadineyad celebra su reelección y minimiza las protestas de los partidarios de Mousavi

La detención de opositores y nuevas protestas incrementaron el domingo la tensión en Irán, tras los disturbios por la cuestionada reelección del presidente ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, quien dijo que los iraníes expresaron su repudio a los "opresores" que gobiernan el mundo.

Unas 170 personas, 70 de ellas consideradas "organizadoras" de las protestas, fueron detenidas, indicó el subjefe de la policía, Ahmed Reza Radan, citado por la agencia oficial IRNA.

El domingo al mediodía, nuevos incidentes estallaron en Teherán entre unos 200 partidarios del candidato opositor Mir Hussein Mousavi y las fuerzas de seguridad, que usaron gases lacrimógenos para dispersarlos. Por la tarde, la Policía efectuó disparos al aire para obligar a retroceder a manifestantes que avanzaban por una avenida de la capital.

Ahmadineyad afirmó que la alta tasa de participación en los comicios (más de un 84% del cuerpo electoral) fue "un duro golpe (...) para el sistema de opresión que gobierna al mundo".

El sábado, ya había dicho que la consulta electoral fue "totalmente libre" y que le permitió alcanzar una "gran victoria".

Mousavi, un ex primer ministro de cuño conservador moderado, denunció irregularidades "claras y numerosas" en una elección "manipulada" y advirtió del riesgo de que el Estado clerical se convierta en una tiranía.

Ahmadineyad, de 52 años, recibió el sábado el espaldarazo del ayatolá Ali Jamanei, guía supremo y figura de mayor jerarquía del Estado iraní, quien saludó la reelección y urgió al país a cerrar filas en torno al mandatario.

Las protestas del sábado provocaron violentos enfrentamientos entre manifestantes y policías en Teherán. La capital no había vivido actos de violencia de tal magnitud desde los disturbios estudiantiles de julio de 1999.

La elección hizo patentes las profundas divisiones del país. Ahmadineyad tiene sus principales apoyos en el corazón rural del país y entre los pobres, en tanto que las grandes ciudades, los jóvenes y las mujeres son la base de Mousavi.

La reelección echó por la borda las esperanzas occidentales de un cambio en la cúpula del poder iraní, tras cuatro años de tensiones por las presuntas intenciones de Ahmadineyad de dotar a la República Islámica con el arma atómica y por sus diatribas contra Israel. En sus declaraciones de este domingo, el presidente reiteró su rechazo a abrir las negociaciones nucleares, asegurando que ese debate "es cosa del pasado".

El vicepresidente estadounidense Joe Biden dijo que "es evidente que existe una enorme duda sobre el resultado de las elecciones iraníes". Francia y Alemania expresaron preocupación por la violenta represión de las protestas por lo sucedido.

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