Adonis: la importancia de tener buenas ideas y saber cambiarlas

  • El poeta sirio hizo un repaso a su militancia política de juventud, habló de García Lorca y de sus ideas personales e intransferibles sobre la renovada poesía árabe

Lo importante son las ideas. Las buenas y originales especialmente, pero todas cuentan. Porque pueden que sean malas o buenas en un momento determinado y después dejar de serlo. Por eso es esencial estar dispuesto a no dejar de tener ideas buenas, aunque haya que irlas cambiando cada cierto tiempo.

Adonis es un escritor con ideas brillantes. En su juventud militó en el nacionalismo sirio y tuvo "la intención de arabizar a todo el mundo", pero ahora no cree en ninguna religión y ve la poesía "como una forma de llegar al otro". En su intervención prevista en el patio del Palacio de Carlos V que la lluvia obligó a trasladar bajo techo, el sirio demostró que la gran virtud del ideólogo es saber bajarse en el momento justo de su propio predicamento.

Adonis tuvo la buena idea de publicar en 1968 una antología titulada Poetas palestinos de la resistencia o la extraordinaria ocurrencia de publicar un manifiesto, junto a Yusuf al Jal y Mohamed al Magut, creados de la revista Poesía en Líbano propugnando un nuevo paradigma de poesía árabe. Canciones de Mihyar el de Damasco fue una buena idea plasmada en libro en la que rompía con la lírica tradicional árabe.

Precisamente, el periodista de El País José Andrés Rojo introdujo al personaje, en una presentación quizá demasiado "wikipédica", preguntándole por qué era exactamente "lo árabe".

"Árabe es el lugar donde estamos (la Alhambra). Es un sueño. Una ensoñación. La esencia del mundo árabe es para mi una poesía. Es abrirse al otro. Convertir la realidad en algo simbólico", comentó Adonis que se extendió más y puntualizó lo que no era: " No es una raza. No es un país. No es una nacionalidad, ni una nación como algunos defienden. Árabe es una cultura, una lengua y también, una religión porque el Islam es una diversidad más allá". Ali Ahmad Said Esber, mundialmente conocido como Adonis desde que publicó sus primeros poemas, tuvo también la buena idea de cambiarse el nombre. Se le ocurrió usar ese mitológico seudónimo porque al rechazar sus primeras poemas unas editoriales, se sintió herido por los colmillos de un jabalí, que fue el animal en el que se convirtió Ares para matar al amado de Afrodita.

Adonis, no el poeta sirio, sino el mitológico hijo incestuoso del rey Tías con su bella hija Mirra estuvo obligado a vivir en el Hades, a merced de Perséfone, y ahí encaja bien el mito de Adonis con el dueño del seudónimo. Ali Ahmad Said Esber vivió su particular "Hades" en su juventud por culpa de sus ideas políticas. Su Perséfone personal fue el gobierno represor de Siria que le obligó a exiliarse a Líbano, de donde también tuvo que marcharse a Francia.

La elección del nombre se reveló como una buena idea también porque, en sus propias palabras, le emparentaba con "las riberas de la tradición poética mediterránea". Un interés que siempre albergó por el Mediterráneo, cuna cultural de "los fenicios, sumerios o mesopotámicos" porque a pesar de ser un iconoclasta, Adonis tiene una profunda devoción por los clásicos. "Mi intención era recuperar lo clásico pero como en el renacimiento en occidente, con un nuevo impulso", afirmó.

Quizá en cánones de belleza Adonis el poeta ande algo flojo con respecto al mito, aunque aún le queda pelo para peinar. La bufanda naranja fosforita que llevaba en su presentación de ayer denota cierta estrambótica coquetería pero sin un ápice de frivolidad. El fundamentalismo islámico también salió a colación en la charla y Adonis apuntó que "le daba más miedo incluso el fundamentalismo de Israel que el islámico".

"¿Por qué no se habla de los fundamentalismos de Occidente?" se preguntó el eterno candidato al Nobel que también aprovechó la mención de su libro Sufismo y Surrealismo, pata hacer un somero resumen de lo que esa vertiente de la creencia musulmana. "La divinidad no es algo externo en el sufismo, el ser humano forma parte de esa divinidad", explicó Adonis que también comentó que, por contra de los literalistas, permitir la interpretación del texto sagrado basándose en la experiencia. Conectó el sufismo con el surrealismo con el ejemplo de la escritura automática, que para los místicos es una forma de relación con Dios y para los artistas una manera de liberar el subconsciente.

Sufismo y Surrealismo fue una idea brillante que desvela la verdadera intención que siempre ha tenido Adonis con su obra: acercar Oriente y Occidente. Una conexión entre los pueblos porque "las diferencias son sólo económicas y políticas, con el dinero en medio que es lo que está entre los dos polos" pero no hay diferencias entre las personas.

Adonis también dijo que amaba a Lorca y que había leído Poeta en Nueva York en 1971 aunque quiso "alejarse de su influencia" al escribir Epitafio para Nueva York.

"Granada es una ciudad que abraza a Lorca" dijo Adonis y se escuchó alguna risa descreída entre el aforo. Para terminar su intervención con unos versos que no quiso que fueran traducidos y que declamó sin la intermediación del traductor simultáneo. Sin entender las palabras sorprende verlo recitar con las dos manos levantadas, mostrando las palmas. Fue una bonita metáfora pensar que los poetas escriben sobre un mundo que no entienden y tratan de entender y se puede escuchar poesía en lenguas que no entiendes sin que los fonemas pierdan su fuerza innata.

Al termino del acto y mientras algunos lectores se acercaban a por firmas, consultamos a un compañero periodista y traductor marroquí que nos reveló que el poema hablaba de un adulto que conversa con el niño que fue. Una conversación de una misma persona en dos edades. ¿Quién eres tú? Recordó de memoria el compañero, como en la tradición ancestral, ¿Ya no compartimos los mismos sueños? El niño y el hombre siguen cada uno por su camino.

Igual que es saludable renovar las buenas ideas, cambiar de rumbo sigue siendo hacer camino.

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