crítica cine

Agudistas y guaracheros, príncipes y enanos

Ramón Valle Trío + Big Band de Atarfe

Lugar y fecha: Paraje de la Ermita de los Tres Juanes. Sábado 2 de julio. Aforo: Unas 1.200 personas.

Ramón Valle puso con su cercanía y su guasa cubana la sonrisa en las caras del respetable, demostrando que la calidad no está reñida con la campechanía. Efectivamente su brillantez al piano y el nivel de la música que nos regaló su trío, con Samuel Ruiz al contrabajo y Liber Torriente a la batería, atenuó sobradamente el tijeretazo presupuestario sufrido en su décimo quinta edición por el Festival, un recorte admitido por la organización cuando llegó el momento de entregar, como cada año, el premio que conceden a algún local personaje relevante que haya contribuido a la difusión del jazz. En esta ocasión fue el pintor Juan Vida el galardonado por su labor como diseñador de los carteles de los festivales de Granada y de Almuñécar desde sus primeras ediciones, y, según se anunció, también del de Jazz en el Lago a partir de la próxima edición. Vida aseguró sentirse afortunado de realizar un trabajo tan gratificante por el que debía considerarse pagado con el simple hecho de haber estrechado la mano, allá por los ochenta, del gran Dizzy Gillespie.

Pero eso sería en el intermedio entre actuaciones. Antes Ramón Valle deleitó con su toque, que encierra el secreto de la delicadeza de Keith Jarrett pero también la sabrosura tradicional de su tierra, acometiendo las notas de Príncipe Enano, un tema de su primer álbum del que se puede sospechar que es autorreferencial. Del último, un recopilatorio que contiene casi todo el repertorio que interpretó el sábado, extrajo Trance Dance in Blue, y tras la melancólica Y si Volviera, quiso adecuar la temática al ambiente caluroso con Forty Degrees. En el punto álgido de su actuación se propuso involucrar al respetable con Cinco Hermanas, una guajira en homenaje a sus cinco hermanas, escrita por él pero que remitía directamente al gran Ernesto Lecuona. Continuó con la conocida Levitando y con una sutil versión del Hallelujah de Leonard Cohen, antes de despedirse con Kimbara Pa' Ñico, dedicada al viejo guarachero santiaguero Ñico Saquito. No hubo que esperar demasiado para verlo regresar al escenario para entregar en el bis una mezcla del Siboney, de nuevo Lecuona, y Free at Last. Llegó después el turno de cerrar, como ya es costumbre, con la Big Band de Atarfe, dirigida por Roberto Nieto, que había preparado para la ocasión un repertorio en homenaje a dos de los más reconocidos 'agudistas', que es nombre que se les da a los trompetistas más capaces de extraerle al instrumento las notas más agudas: el cubano Arturo Sandoval y el canadiense Maynard Ferguson, que alcanzó fama mundial como autor del tema principal de la película Rocky, Gonna Fly Now, con la que la Big Band se despidió hasta el próximo año. Comenzó con el cancionero de Sandoval aprovechando la presencia del invitado Fran Rivero, virtuoso trompetista andaluz que dejó evidencias de su dominio no solo de los agudos sino de todo el rango que se le puede sacar a la trompeta y el fiscorno. Abrieron con la aflamencada A Mis Abuelos, para continuar con Closely Dancing y la maravillosa Rhythm of our World y Funky Cha Cha. Con Sandunga no solo se lució Rivero sino que Roberto Nieto, en mano a mano con el trompetista, puso sus mejores cartas sobre la mesa con un sensacional solo al saxo tenor. Después de una parte vocal con la invitada Nazaret Compaz, que cantó No Sé Tú, y con la voz titular de la Big Band, Sandra Morales, que hizo lo propio con Bésame Mucho y la divertida I don't Mean a Thing, el grupo cambió de tercio para acometer la parte final de su actuación homenajeando las creaciones de Maynard Ferguson: MacArthur Park, The Lip, de nuevo con Sandra Morales, Don't Let the Sun Go down on Me y Admiral's Horn sonaron firmes en las manos de la Big Band antes de que se despidieran con la ya mencionada y archiconocida canción de Rocky.

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