Camino a la gloria

Bob Mould se ganó la gloria hace ya mucho, pero mucho, con Hüsker Dü y cuando aquella aventura acabó aún tuvo fuelle para poner en pie una banda, Sugar, capaz de firmar un título tan memorable como Copper Blue. Lejos de agotarse tras firmar con nombre propio desde el 89 -y la lista es larga-, el neoyorquino nos sigue regalando de cuando en cuando un disco de esos que sacuden por su contagioso entusiasmo, su productiva rabia, y que contribuyen a cimentar su leyenda de gigante superviviente y en plena forma. La de clásico absoluto es la siguiente.

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