Christine Ruiz-Picasso acusa a la Junta de hacer un uso "político" de su museo

  • La presidenta de la fundación de la pinacoteca se negó a presentar ayer la exposición 'Viñetas en el frente', dedicada a la Guerra Civil, a la que tachó de "oportunista" por organizarse "en un polémico periodo electoral"

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Parecía que tras la fusión de las dos fundaciones que pusieron en marcha el Museo Picasso Málaga, correspondientes respectivamente a la familia de Pablo Picasso y a la Junta de Andalucía, todo iba a ir como la seda. Pero no. La anunciada inauguración de dos exposiciones en la pinacoteca (primera ocasión de un doblete en su historia) se convirtió ayer en un cruce de reproches entre la presidenta de honor de la actual y unificada Fundación Museo Picasso Málaga. Legado Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso, Christine Ruiz-Picasso, y el consejero de Cultura, Paulino Plata, con cartas inesperadas y comunicados de por medio. La desencadenante fue una de las dos exposiciones, Viñetas en el frente, dedicada a la Guerra Civil y organizada en torno a la obra gráfica de Picasso Sueño y mentira de Franco, realizada en 1937 de forma paralela al Guernica y de la que el mismo Museo Picasso conserva dos grabados de la edición original en su colección. En una carta suministrada a los periodistas, Christine Ruiz-Picasso, que se negó a presentar esta muestra después de haber hecho lo propio con la primera (protagonizada por el fotógrafo David Douglas Duncan, que estuvo presente en el acto), suministró a los periodistas una carta en la que acusa a la Junta de Andalucía de hacer "un uso político y oportunista de la obra de mi suegro y del museo en un polémico periodo electoral".

En la misma carta, Ruiz-Picasso asegura que la exposición, coproducida por el Museo Picasso de Barcelona y el Museo Picasso Málaga, se ha organizado "sin la opinión ni el acuerdo de la Fundación Paul, Christine, Bernard Ruiz-Picasso", ya desaparecida e integrada en la fundación única antes citada. La patrona acusa a la Junta incluso de vulnerar el artículo VI de la constitución jurídica del museo, según el cual éste "nunca podrá ser utilizado para fines políticos", y remata su texto de este modo: "Si he aspirado a una actitud ética y apolítica para este museo es por respeto a la memoria pacifista de mi suegro, que pintó la Paloma de la Paz. Desde el final de la última guerra mundial, y también por el respeto que debemos a las familias españolas que han sufrido la terrible Guerra Civil, incluidos todos los bandos, el Museo Picasso debe ser el museo de la paz y no el de la regresión con referencia al pasado, sino solamente abierto al futuro".

Tras la presentación de la primera exposición y la divulgación de la carta entre los medios, Christine Ruiz-Picasso y Paulino Plata protagonizaron en la puerta del auditorio del museo, donde se había celebrado la rueda de prensa, una escena que habla bien poco en favor de la pinacoteca: la patrona, muy enfadada, aseguraba que se sentía "profundamente desolada" e incluso afirmó que "con Carmen Calvo no habría ocurrido algo de esta gravedad". Plata, por su parte, intentó sin éxito trasladar la discusión a un entorno fuera del alcance de los periodistas mientras se limitaba a replicar que no compartía ese punto de vista. Posteriormente, ambos procedieron a la visita de la exposición de David Douglas Duncan (no a la de Viñetas en el frente) junto a otros portavoces autonómicos y municipales (con la presencia del alcalde, Francisco de la Torre y el concejal de Cultura, Damián Caneda, que llegaron después de la bronca) y compartieron un almuerzo organizado previamente.

La respuesta de la Junta llegó poco después en forma de comunicado, en el que se afirma que la Consejería de Cultura "ha conocido de la preparación de esta exposición en los mismos términos y en los mismos tiempos que el resto de miembros de los órganos colegiados de gobierno y asesoramiento de la Fundación Museo Picasso Málaga; de todos sus miembros, incluyéndose los de la extinta Fundación Paul, Christine y Bernard Ruiz- Picasso" y en el que se citan diversas reuniones del Patronato convocadas desde diciembre de 2010 para tratar el asunto. La Consejería "defiende firmemente la libertad de expresión y de creación, máxime en la difusión de la obra de Pablo Picasso que además del pintor español más importante e influyente del siglo XX, se ha caracterizado por la defensa de las libertades ante regímenes que propugnaban lo contrario", a la vez que "rechaza totalmente cualquier utilización partidista y oportunista de esta o cualquier otra exposición". 

Más allá de los dos grabados de Sueño y mentira de Franco, desgranados y contextualizados en cada una de sus nueve viñetas, la exposición Viñetas en el frente (comisariada por Claustre Rafart i Planas, del Museo Picasso de Barcelona, y los profesores malagueños Inocente Soto y Salvador Haro) reúne 110 obras y documentos del propio Picasso y de otros artistas e ilustradores como John Heartfield, George Grosz, Josep Renau, Toño Salazar, Mauricio Amster y Alfred Jarry que ahondan en el compromiso ético y artístico asumido tanto por Picasso como por sus contemporáneos frente al totalitarismo y la violencia que abundaron en Europa durante la primera mitad del siglo pasado. Las posibles interpretaciones son diversas: abundan la sátira, la parodia y también la tragedia del sufrimiento de los inocentes, especialmente en formato cómic, que resultaba idóneo en la época por su ágil calidad panfletaria. El mismo Picasso adoptó la estructura en viñetas para Sueño y mentira de Franco, una obra con la que reforzó su compromiso con el gobierno republicano que le había nombrado director del Museo del Prado. Viñetas en el frente ya fue expuesta en el Museo Picasso de Barcelona con notable éxito de público y crítica.

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