Declaración de guerra

Que no te vendan la moto. Amy Winehouse es un pedazo de artista y su deslumbrante banda reproduce el soul académico de los 60 con brillante fidelidad, pero si de verdad te interesa saber qué está pasando en la música negra del S. XXI, Erykah Badu es parada obligatoria. Candidata a reina del soul, enigmática y sugerente, misteriosa y envolvente, sensual, elegante y comprometida, en su música se puede rastrear gran parte del legado negro. De la blaxploitation a R&B urbano, del soul-jazz al hip hop, Marvin Gaye y Sly Stone, Outkast y Spike Lee. Y sólo la primera entrega de 3, dicen.

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