Estrella Morente graba en Londres con Michael Nyman

  • El creador de la banda sonora de 'El piano' colabora en 'Réquiem' y 'El pregón', dos temas que la artista granadina incluirá en su nuevo disco, que verá la luz en noviembre

La joven cantaora Estrella Morente ha aterrizado en Londres para grabar dos temas de su próximo disco con el compositor británico Michael Nyman, creador de la banda musical de la película El piano (1993), "un genio que hace magia" con su música, según lo definió la artista granadina.

Esta singular colaboración surge a partir de que Estrella Morente actuara en Londres, en 2006, con el montaje Pastora 1922, inspirado en La Niña de los Peines, al que asistió Nyman entre el público. "Nyman tuvo la cortesía de dejarnos dos de sus discos en el camerino y a partir de ese momento pasé varios meses sin poder parar de escucharlos", relató la artista en una entrevista en los estudios Angel de Londres, donde graba esta semana los dos temas de su próximo disco en los que colabora con el compositor.

Uno de ellos, Réquiem, está inspirado en el poema Tras de un amoroso lance, de San Juan de la Cruz; con una letra que trata de "un amor tan profundo, sublime y mágico que parece que se escapa de la realidad y llega a tocar el cielo soñado", comentó la artista. "Es un poema que me llegaba muy adentro desde hacía tiempo. Un día cogí la letra, la trasteé un poco, y con la música del genio (Nyman) el tema fluyó como un río", precisó la artista, ganadora de un Premio de la Música y un Ondas.

En una visita de Nyman a España, el marido de Estrella Morente, el torero Javier Conde, y su padre, el artista del flamenco Enrique Morente, le hicieron "una pequeña trampa" y, sin que ella lo supiera, mostraron a Nyman esa composición basada en el poema del San Juan de la Cruz, que ella "guardaba como oro en paño".

"En ese momento surgió una emoción y una conexión tan especial que nos ha traído hasta Londres", señaló la artista, que en todo momento se refiere a Nyman como "el maestro" o "el genio".

Nyman es un pianista, compositor y musicólogo encuadrado en un estilo minimalista, cuyo reconocimiento alcanzó el cenit al componer en 1993 la banda sonora de la película El piano, de Jane Campion, un éxito internacional que obtuvo un multiplatino.

Nyman ha compuesto además varias óperas, seis conciertos, cuatro cuartetos de cuerda y música de cámara creada para su Michael Nyman Band, trabajos en los que ha demostrado su capacidad para explorar distintos territorios musicales, colaborando también con bandas pop como los Fliying Lizards o experimentando con la música de John Cage.

El segundo tema que Estrella Morente ha grabado con Nyman es una versión de El Pregón, de El Niño de las Moras, un clásico del flamenco que, "tras pasar por el tamiz de las manos mágicas del maestro, se ha convertido en algo abstracto y atemporal, en algo magno", precisó la joven cantante.

En su nuevo disco, que saldrá a la venta en noviembre y que está ahora "en plena ebullición", Estrella Morente seguirá contando con la producción de su padre, "un monstruo", como lo define la artista, que consigue una calidad en todo lo que toca que su hija no se quiere perder. "Tengo la suerte de que me produzca, algo que no hace con nadie más", afirmó la artista entre risas, consciente de las ventajas que tiene ser hija de uno de los grandes del flamenco.

La artista confesó que se ha sentido muy protegida en la órbita de su familia, donde "siempre hay alguien tocando la guitarra o musicando un poema"; pero que la colaboración con Nyman le ha permitido salirse un poco de ese influjo. "Por primera vez me he sentido libre para tener esa iniciativa y perder el miedo a hacer algo importante por mí misma", admitió.

Aunque considera que "aún sigue siendo una niña", Estrella Morente es ya una de las voces imprescindibles del flamenco, una artista madura que está a punto de sacar su cuarto disco de estudio al mercado, después de haber conseguido un platino y dos oros con los anteriores.

Con su segundo disco, Calle del aire (2004), un álbum ecléctico, heterodoxo y fresco que supuso su consagración internacional, la cantaora rompió las barreras del flamenco y encandiló a todo tipo de público, rendido ante su joven sabiduría, elegancia y especial sensibilidad.

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