Goyas 2018: Sin clara favorita

  • 'El autor', 'La librería' o 'Verano 1993'. Cualquiera de estos títulos puede hacerse con el triunfo en la gala de hoy

Emily Mortimer protagoniza 'La librería', adaptación de Isabel Coixet de la novela de Penelope Fitzgerald. Emily Mortimer protagoniza 'La librería', adaptación de Isabel Coixet de la novela de Penelope Fitzgerald.

Emily Mortimer protagoniza 'La librería', adaptación de Isabel Coixet de la novela de Penelope Fitzgerald.

Hace un año, la entrega de los Premios Goya se celebraba con un pálpito compartido por todos: el palmarés daría como triunfadores a Raúl Arévalo y su Tarde para la ira, el título que se había impuesto en todas las galas previas de la temporada. Esta noche, en la ceremonia que presentarán Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, quienes toman el relevo a Dani Rovira, no parece haber sin embargo una clara favorita.

Es cierto que Handia, de Aitor Arregi y Jon Garaño, cuenta con mayor número de candidaturas, 13, pero también lo es que la historia real del gigante de Alzo -un hombre que fue exhibido en el siglo XIX como un fenómeno debido a su altura- no ha atraído por el momento demasiados galardones más allá del Premio Especial del Jurado en San Sebastián. A la cinta vasca le sigue La librería, de Isabel Coixet, con 12 nominaciones, la película que mejor parada ha salido en las últimas semanas. La adaptación de la novela de Penelope Fitzgerald convenció a los votantes de los Forqué -donde empató en la categoría de mejor película con El autor- y a los del Círculo de Escritores Cinematográficos.

La libreríaha sido el trabajo de Coixet que mayor consenso ha despertado en los últimos años -tal vez la acogida a Nadie quiere la noche, con Juliette Binoche, no respondió a las ambiciones del proyecto-, pero nada asegura que la directora tenga esta noche todo a su favor. Se lo pondrán difícil dos de las películas más sobresalientes del año: Verano 1993, de Carla Simón, y El autor, de Manuel Martín Cuenca.

Nathalie Poza, Javier Gutiérrez y Adelfa Calvo, favoritos en los premios de interpretación

Simón ha logrado, inspirándose en su infancia, una película luminosa y sutil en la que una niña -inolvidable Laia Artigas, sin nominación debido a que desde 2012 la Academia no selecciona a menores de 16 años- se enfrenta a la pérdida de la madre. Fue distinguida en la Berlinale como la mejor ópera prima, triunfadora en el Festival de Málaga y elegida por España para representar a España, credenciales sobradas para vencer en los Goya. No obstante, la condición de favorita de Verano 1993 se ha desinflado como la preferida en estos días, ya que de los premios recientes sólo se ha hecho con el Feroz.

Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre, en el taller de escritura de 'El autor'. Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre, en el taller de escritura de 'El autor'.

Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre, en el taller de escritura de 'El autor'.

Con el reconocimiento a El autor, por otra parte, la Academia saldaría una vieja deuda con Manuel Martín Cuenca, sin ningún cabezón en su currículum pese a haber aspirado al premio ya en su debut, La flaqueza del bolchevique, y de sumar tres nominaciones -guión, director y película- con su anterior filme, Caníbal. El autor, en la que el almeriense adapta una novela de Javier Cercas, El móvil, confirma la marcada personalidad de un cineasta poco convencional, como demuestra que haya firmado una comedia que su propio responsable se resiste a definir como tal.

Junto a Handia, La librería, Verano 1993 y El autor también ha entrado en la categoría de mejor película Verónica, quizás la contrincante con menos oportunidades aunque se trate de una de las propuestas de terror más sólidas del cine español reciente.

En el apartado interpretativo, las apuestas señalan claramente a Javier Gutiérrez y Nathalie Poza en los papeles protagonistas. El primero repetiría la victoria lograda por La Isla Mínima con un personaje turbio, el de un aspirante a escritor capaz de todo por dar forma a su novela, que le ha merecido, de nuevo, críticas entusiastas. En su categoría están asimismo Javier Bardem, por la transformación en Pablo Escobar de Loving Pablo; Andrés Gertrúdix, por su doloroso enfrentamiento a la enfermedad en Morir, de Fernando Franco; y Antonio de la Torre, un macho alfa hispano cuyo carácter da un giro gracias a elementos sobrenaturales en Abracadabra.

Antonio de la Torre suma 11 nominaciones con las dos que ha conseguido este año

El malagueño acapara ya 11 nominaciones, pero sólo ha podido materializar una, precisamente la primera de su carrera, por Azuloscurocasinegro. Este año cuenta con dos opciones, como protagonista por Abracadabra y como mejor actor secundario por El autor. ¿Habrá llegado el momento de un nuevo Goya? En el último apartado pelea con su compañero en la cinta de Pablo Berger, José Mota; David Verdaguer, por Verano 1993 y Bill Nighy, por La librería. Verdaguer, uno de los nuevos intérpretes más solicitados, se llevó el Feroz hace unas semanas, y podría ver esta vez cómo recibe un Goya que fue para Dani Rovira cuando él competía por 10.000 Km. Nighy, por otro lado, uno de esos profesionales cuya presencia siempre se agradece, es uno de los valores indiscutibles de La librería. Juega en contra del británico que a la Academia no le gustan los extranjeros: Nicole Kidman, Naomi Watts, Juliette Binoche o Tim Robbins no superaron la nominación, una dinámica que rompió Ricardo Darín.

Salvo sorpresa mayúscula, el Goya a la mejor actriz protagonista será para Nathalie Poza, soberbia actriz de teatro que pese a sus tres nominaciones anteriores (Días de fútbol, Malas temporadas y Todas las mujeres) nunca había estado tan bien en el cine como en No sé decir adiós. El director Lino Escalera y su coguionista Pablo Remón brindan a la madrileña un personaje complejo, una mujer que esconde su vulnerabilidad tras una coraza de rudeza, un papel que Poza aborda con enérgica valentía. No parece el año de Maribel Verdú (Abracadabra) ni de Penélope Cruz (Loving Pablo), ni tampoco tiene el viento a su favor la cuarta nominada, Emily Mortimer (La librería).

Un premio que debería tener asegurado El autor es el de la malagueña Adelfa Calvo, que realiza otro de los trabajos más sobresalientes de 2017 y que parte como favorita al Goya a la mejor actriz secundaria. Sólo le hace sombra la sevillana Belén Cuesta, que el año pasado vio cómo se le escapaba el Goya por Kiki, el amor se hace y aspira de nuevo por La llamada. En principio, ni Lola Dueñas (No sé decir adiós) ni Anna Castillo (La llamada) asoman por las quinielas: ambas poseen ya el Goya.

Con las aguas del cine revueltas a escala internacional por los escándalos de abusos sexuales y el debate sobre la desigualdad entre hombres y mujeres, los Goya prometen ser también reinvidicativos en este sentido. La Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) repartirá hoy 1.800 abanicos con el lema #MASMUJERES con el fin de "llamar la atención" y denunciar la "situación alarmante". La presidenta de CIMA, Virginia Yagüe, lamentó ayer que la ausencia de mujeres en los proyectos implique la ausencia de "referentes" en una sociedad en la que la "violencia" y los "abusos" están "muy presentes".

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