Hipnosis para terminar

  • El intérprete de laúd árabe Anouar Brahem clausura el festival con un concierto en el Auditorio Manuel de Falla en el que fusiona la música árabe con toque de Occidente

El laudista tunecino Anouar Brahem puso anoche el punto final al Mapfre Hay Festival Alhambra en su primera edición con un concierto íntimo y jugoso en el Auditorio Manuel de Falla. Brahem, uno de los intérpretes de laúd árabe más importantes del mundo, estuvo acompañado el acordeonista Jean-Louis Martinier y el pianista François Couturier.

Anouar Brahem se ha caracterizado siempre por su experimentación con otro tipo de músicas, como el jazz o el flamenco, y por mezclar las notas de la música árabe con sonidos de Occidente. Así, el músico ha colaborado con creadores de la talla de Jan Garbarek o Manu Dibango, con coreógrafos como Maurice Bèjart o directores de cine como Costa Gavras.

El de anoche fue un concierto de sensaciones. Casi podían olerse las dos orillas del mar Mediterráneo y la extraña fragancia que produce la fusión de Oriente y Occidente. El músico supo hipnotizar al público son su laúd y con la fascinación que producen las escalas árabes. Las tradiciones musicales se mezclan en todos los extremos, sin ajustarse en ocasiones a denominaciones de origen y atendiendo tan sólo a una formulación sonora que predomina sobre cualquiera de las corrientes de influencias conocidas.

La levedad que consigue Brahem se cimenta en un sonido muy particular y muy relajante, aderezado además de una reverberación mística. Brahem no toca jazz, pero comparte su impronta de improvisación, además de la colaboración permanente con los más refinados representantes del género. En ocasiones ha manifestado que la música árabe, en sus formas culta y tradicional, "representa todavía un modelo de equilibrio, que es el verdadero mensaje de la música árabe" y que, como hizo anoche, despierta los sentidos.

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