Juanes se pone la 'camiseta' negra

  • El cantante colombiano ofrece un concierto de más de dos horas ante 6.000 espectadores en la Plaza de Toros

Le falta el manto de armiño. Es el nuevo 'mesías' de la música, el Lenny Kravitz latino con mensaje de amor universal. Juanes, responsable de algunos de esos estribillos que se meten en el subconsciente -guste el tema o sea una tortura- arrasó ayer a su paso por la Plaza de Toros. Pero, más que un concierto, el artista estuvo de nuevo en misión de paz. La tierra de Pablo Escobar también ha dado frutos como el cantante colombiano, un 'tío majo'.

Tres grandes pantallas y seis músicos rodearon al cantante, que salió a escena con A Dios le pido. El 'sermón de la Plaza de Toros' había comenzado. Y el público, a coro, recibió al ídolo hasta apagar su voz, con numerosas banderas de Colombia en el tendido.

En ese momento hacía tres horas escasas que el avión del colombiano había aterrizado en Granada. Pero su mujer, sus hijos y su esposa ya estaban en la ciudad desde el día anterior, por lo que pudieron ponerle al día sobre Granada y sus habitantes.

El de Medellín cantó desde los temas más conocidos como Gotas de agua hasta las canciones de su último disco, La vida es... un ratico. Su concierto, por contra, sí duró un buen rato y Juanes compartió más de 20 temas con los espectadores, que no tuvieron ni un momento de respiro durante el macroespectáculo del tatuado cantante.

Y el ruedo hirvió con los clásicos de Juanes, las canciones que, al hacer girar el dial de la radio, aparecían en su momento al primer golpe de muñeca: Fotografía, Volverte a ver, Es por ti y, cómo no, Camisa negra. A estas alturas, quien no sepa cantar el estribillo, debe ser sin duda alguien que salió recientemente de un coma profundo, como el Robert de Niro de Despertares.

El gran ausente fue el montaje escenográfico para esta gira de Ray Winkler, diseñador indonesio que trabaja para el Circo del Sol y que ha creado escenarios para Rolling Stones y U2, Robbie Williams y Johnny Hallyday. Una muestra de que Juanes es ya uno más del 'Hollywood musical'. Pero Granada no es Madrid.

Juanes hace tiempo que pasó los 33 años -en la actualidad tiene 36- pero continúa con su mensaje de paz y amor. En su honor, resulta bastante menos empalagoso que 'el buen samaritano' Bono, de U2, convertido en un Mahatma Gandhi del siglo XXI pero con traje de Armani. Es más, Medellín cuenta con el Parque Juanes por la Paz, que está destinado a la rehabilitación de las personas discapacitadas y tiene un tamaño aproximado de setenta mil metros cuadrados. "Hace dos meses hicimos un concierto en la frontera entre Colombia y Venezuela, un símbolo de paz y amistad con una sola bandera que representa a todos los países, la bandera de la paz", dijo el cantante al entonar Bandera de manos, en el que pintura acrílica de tonos azules y rojizos se fusionaron hasta dibujar banderas de diversas naciones para hablar sobre la falsedad de las fronteras.

Es la antítesis de Bob Dylan, que no dice ni "hola" en sus conciertos. Por contra, Juanes estuvo muy comunicativo toda la noche, cercano. "Oigan, están cantando de puta madre", dijo después de entonar Volverte a ver. En lo que sí coincide con el autor de Knockin' on Heaven's door es en su férreo catolicismo.

Pero Juanes también tiene un lado seductor, al dedicar a todas las "hermosas" mujeres la canción Gotas de agua dulce. Y también gamberro. Lo demostró en Mala gente: "Tú eres una mentirosa y una mala gente, y en el infierno enterita enterita te vas a quemar". Si lo dice el 'profeta' Juanes, la susodicha ya debe andar con llagas. El público también acabó en llamas pero en el paraíso musical.

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