Tres Marías, tres historias

  • 'La Granadina', 'La Caramba' y 'La Gazpacha', tres mujeres granadinas para la historia de la escena española. Se ha cumplido el 200 aniversario de la muerte de la cómica María de la Chica.

LA Granadina' alcanzó su fama en Madrid. Ya se sabe lo difícil que resulta a un granadino ser reconocido en su tierra. La llamaron 'La Granadina' por su descarado acento, trabajando por el año 1755 en los teatros Príncipe y La Cruz, llegando a ser tercera dama en papeles de registros cómicos; igual imitaba a una típica chulapa madrileña que a una gallega; igual a la señora que a la sirvienta, a la fulana que a la beata. Era la Lina Morgan del siglo XVIII, sobre todo por sus simpáticos movimientos y graciosos ademanes. Se casó en 1755 en la iglesia madrileña de San Sebastián y tuvo un hijo también cómico, Manuel González, que no era tan gracioso. tal vez porque no bebió el agua del Avellano. Alcanzó sus mayores éxitos trabajando en la Compañía de María Ladvenant, alternando con 'La Caramba'. Dicen que fue la actriz preferida de los sainetes de Ramón de la Cruz, y el historiador literario Emilio Cotarelo la califica como "una de las cómicas más notables de la escena española".

Como pasa casi siempre con la gente del teatro, el final de sus días fue triste: en 1782 la Junta de Teatros le concede una modesta pensión de 15 reales diarios con la que vivió hasta 1807 cuando muere en la miseria y olvidada.

¡caramba, carambA!

Una que llenaría hoy los programas del corazón sería la motrileña María Antonia Fernández 'La Caramba'. Célebre, en palabras de Cotarelo, "por su belleza, su canto desgarrado y gitanesco". Igual entonaba arias que tonadillas, óperas que zarzuelas. Se granjeó el calor del público, el amor de los nobles y la envidia de las cortesanas; sobre todo, a raíz de aquella cancioncilla que tanto dio que hablar en 1778: "Dos duquesas se disputan/ los amores de un torero./ No se llama Pepe Illo, / se llama Pedro Romero". Los líos de duquesas con toreros vienen de lejos, sólo que hoy serían rentables en la 'tele', mientras que a 'La Caramba' por poco la meten en la cárcel.

Su curioso apelativo le vino a raíz de otra canción en cuya letra un galán le pide que sea "su maja" y ella le contesta: "¡Caramba, caramba! ¡Qué porfiado es usted, señorito! Usted lo que quiere es... ¡caramba, caramba!".

Lo más interesante de su vida ocurrió aquel día en que, paseando su belleza por Madrid, le cayó tal chapetón que tuvo que refugiarse en la iglesia de los Capuchinos de la Carrera de San Jerónimo, justo cuando el cura predicaba sobre la vanidad humana, arremetiendo contra las mujeres pecadoras sin dejar de mirar de reojo a 'La Caramba'. Ésta, acongojada, salió llorando, vendió sus bienes y anduvo harapienta y con un rosario por las calles de Madrid hasta su muerte, a los 36 años de edad; en su tumba de la iglesia de San Sebastián rezaba esto: "...la que fue en la escena cortesana, murió cual Magdalena arrepentida..."

"los pego con salivA"

María Amaya 'La Gazpacha' nació en pleno Sacromonte en 1903 y, con 19 años, intervino en el Concurso de Flamenco de 1922 que organizaron Falla y García Lorca en la Plaza de los Aljibes. Con la guitarra de Pepe Cuéllar cantó por tarantas y bulerías y obtuvo un premio de 300 pesetas. El humorista gráfico López Sancho recoge la escena mientras actuaba 'El Tenazas'. Cuenta Molina Fajardo que en Semana Santa cantaba saetas subida en el escenario del Coliseo Olimpia, cuando proyectaban la imagen de Jesús en el Calvario, aunque el cine era mudo.

Tuvimos en esta granadina una importante actriz: intervino en la película El niño de oro, original de José María Granada, representada en Madrid y a la que asistieron dos veces los reyes de España. Cuentan que la Reina Madre Doña Cristina la llamó en una ocasión al palco junto a Aurora Redondo y Valeriano León y, preguntada la gitana sobre cómo se hacía los caracoles, contestó con desparpajo: "Me echo saliva en los pelos y me los pego". Las carcajadas fueron espontáneas.

También triunfó en el cine con la película María de la O, junto a Carmen Amaya y Pastora Imperio. Muy sonada fue su gira a América, formando parte del cuadro de Vicente Escudero. Como las buenas flamencas, murió sobre el tablao, trabajando en las zambras del Sacromonte en el año 1961, donde actuaba cada noche, acompañada a la guitarra por el popular 'Pataperro', padre de nuestra actual y admirada 'Mariquilla'; otra de nuestras Marías, como 'La Canastera', de las que algún día también diremos algo.

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