Michelle Noiret, en busca de un espacio propio para la danza

  • La directora y coreógrafa belga llevará por Andalucía 'Habitación blanca', un espectáculo que propone adentrarse en el mundo interior de los bailarines

Habilitar una estancia propia sigue siendo una necesidad para la creación y ese espacio lo ha encontrado la coreógrafa belga Michèlle Noiret en Habitación blanca, un espectáculo donde cuatro bailarinas se enfrentan a su propio mundo interior como el escritor ante una página en blanco.

Ese lugar íntimo que Virginia Woolf reivindicó lo encontró Noiret hace poco más de un año y quiere mostrarlo ahora en España, en el sevillano Teatro Central -el mismo escenario donde presentó hace algo más de seis años su espectáculo In Between- y en el Teatro Alhambra de Granada los días 30 y 31 de enero.

Una mesa es el único objeto que aparece en esa habitación blanca, lo que unido a los cortinajes del escenario le dan un aspecto fantasmagórico que recuerda a los espacios oníricos del cineasta estadounidense David Lynch, cuya obra ha sido su fuente de inspiración, según reveló la coreógrafa.

La desnudez de la habitación se contrarresta con la luz, que sirve para dar diferentes aspectos a una decoración que cambia poco, al tiempo que se concede gran importancia al sonido, según explicó Noiret, que subrayó la importancia que como coreógrafa concede al personaje, de forma que las cuatro mujeres constituyen el hilo conductor de la obra.

Noiret, que alguna vez ha confesado que en este mundo "injusto y violento" hay muchas cosas que le sacan de quicio, no ha querido pasar por alto la crisis política que vive su país, en la que han salido a relucir las profundas diferencias entre los habitantes de la región francófona y las comunidades flamencas. "En Bélgica se están desarrollando situaciones separatistas, tenemos un gobierno de transición, esperemos que los políticos lleguen a entenderse porque esta situación tiene también consecuencias para nosotros (los artistas) en materia de subvenciones", señaló

"Separarse sería antinatura", añadió la coreógrafa tras poner como ejemplo su situación y la de Anne Terese de Keersmaeker, una de las referencias más respetadas de la danza contemporánea europea, ya que ambas viven en Bruselas aunque una es francófona y la otra flamenca.

El equipo de Habitación blanca está formado por diez personas, de las que cuatro bailarinas ejercen su sensualidad, en principio solas y luego con juegos de grupo: en pie o acostadas, sus movimientos alcanzan una sintonía de precisión matemática, lo que no impide que emerja la emoción.

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