Óscar Jaenada y Manuela Vellés, amor y odio

  • Los dos actores protagonizan 'Buscando a Eimish', de Ana Rodríguez

Efe /madrid

Una ruptura inexplicable y un viaje por Europa son las piezas que Ana Rodríguez Rosell trata de encajar en su debut, Buscando a Eimish, drama de personajes en el que Oscar Jaenada y Manuela Vellés se aman y se hieren en distintos puntos del eje espacio temporal y que ayer se presentó en Madrid.

"Es imposible no herir a quien se quiere, porque responder a la expectativas de los que te necesitan es muy difícil" sentencia Rodríguez Rosell, que congrega en torno a su ópera prima no solo a Jaenada y Vellés, sino a Emma Suárez, Jan Cornet y al actor turcoalemán Birol ünel, habitual del cine de Fatih Akin.

Buscando a Eimish, de estreno este fin de semana tras su paso por festivales como Málaga, Toulouse, Londres o Shangai, es la historia de dos personas que se aman pero no quieren lo mismo, que tienen "tiempos vitales muy distintos y eso es doloroso", en palabras de la directora.

En el momento en el que la Eimish del título, con los rasgos de Manuela Vellés, desaparece dejando solo una nota de despedida, Lucas (interpretado por Jaenada) va siguiendo las pistas de su pasado en Berlín y en Borghetto, un pueblo italiano al lado de Verona.

Según Vellés, su personaje "por más que intenta hacer el bien, a veces es torpe, pero ella es muy normal y no quiere hacer nada", mientras que su amado, Lucas, vive "una disyuntiva generacional" en la que los valores han cambiado y tiene conflicto "entre lo que debe y lo que quiere".

Así las cosas, la directora se propone "redefinir los conceptos de siempre y adaptarlos a la realidad de ahora", lo que implica a veces entender "la amistad como familia" y reajustar la imagen heredada del amor.

Jan Cornet, que interpreta a Roberto, un músico atormentado con su pasado, encuentra en Eimish a su única familia, "un vínculo entre chico y chica que no tiene nada de sexual", mientras que Emma Suárez, la madre de la protagonista, rechaza los lazos familiares y "se reinventa" hasta componer un personaje "artificial, que irradia luz y color pero por dentro es oscura, triste y vacía", ha resumido.

Rodada con un preciosismo que se adapta al look superindie de Berlín o al pensamiento insular del pequeño pueblo italiano, Rodríguez Rosell busca también "el ojo del extranjero, el que ve algo por primera vez y sin vinculación emocional", rasgo característico de la movilidad juvenil dentro de la Unión Europea. "Es una película para reflexionar e irla disfrutando lento", dice Vellés, que como ya hizo en Camino, de Javier Fesser, presta su talento para la canción en el tema Parking Spaces, junto a la banda Nine Stories, con la que esta noche dará un pequeño concierto en la emblemática Sala El Sol de Madrid.

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