"Pasarán años antes de conocer el verdadero valor de Martín Recuerda"

  • El actor representa en Granada, bajo la dirección de José Carlos Plaza, la obra 'In nomine Dei', de José Saramago, sobre la intolerancia religiosa y el fanatismo

Al frente de un grupo de 27 actores, Carlos Álvarez Nuovo, que obtuvo un Goya en el año 2000 por la película Solas, representa en Granada In nomine Dei, una obra teatral de José Saramago dirigida por José Carlos Plaza. La obra, basada en hechos reales, narra los enfrentamientos entre católicos y protestantes en Alemania, en el siglo XVI, que condujeron a una auténtica matanza. Granada, tras el estreno en Sevilla, es la primera ciudad que acoge el montaje en el Teatro Alhambra.

-¿Cuál es su impresión sobre el estreno de la obra en Granada?

-Es una impresión particular. Es nuestra primera visita al Teatro Alhambra después de los trabajos de reforma, y también es la primera plaza en la que iniciamos la gira en un formato distinto a lo que se estrenó en Sevilla. Eso suponía vivir la función de una manera diferente. Somos 28 actores en un espacio más pequeño y eso establece otro tipo de relación. Ayer [por el jueves] fue el primer contacto con el público y nuestra impresión es muy buena. Se trata de un espectáculo de larga duración y el hecho de ver cómo se mantiene la tensión del público hasta el final es lo que realmente satisface.

-¿Es buen dramaturgo José Saramago?

-Bueno, hay quien podría pensar que desde el punto de vista dramático, teatral, puede resultar un teatro excesivamente reflexivo, que lo es. Pero aunque Saramago no haya escrito mucho teatro, hay una intuición teatral que, desde luego, con la puesta en escena de José Carlos Plaza, se potencia.

-El mensaje que parece transmitir la obra es que hechos que ocurrieron en el siglo XVI pueden seguir siendo hoy absolutamente actuales...

-Sí, son absolutamente actuales. Para situarnos, son hechos que ocurren en la época de la Reforma y de la Contrarreforma con el enfrentamiento entre protestantes y católicos y, dentro de los protestantes, entre los luteranos, que eran más conservadores, y los anabaptistas, que eran más radicales. Digamos que en el nombre del mismo Dios llegan a matarse todos entre ellos. Pero sus comportamientos conectan con lo actual en cuanto a que la intolerancia y la intransigencia son el leit-motiv fundamental relacionado con lo que estamos padeciendo en estos tiempos en los aspectos político, religioso y social. Concretamente, con las actitudes de intolerancia de la Conferencia Episcopal, por ejemplo, que es algo que continuamente se te viene a la cabeza.

-La obra está muy documentada, ¿no?

-Sí, totalmente. Los hechos ocurren en el norte de Alemania, en la ciudad de Münster. Todo lo que se cuenta está en el guión que escribió Saramago perfectamente documentado. Los personajes son reales y los hechos son fehacientes. La ciudad de Münster fue sitiada por los católicos, quienes redujeron la población de los 20.000 o 30.000 habitantes que tenía a poco más de dos mil. Una de las cosas más atractivas que presenta la obra es que lo que sucedió en Münster era un antecedente o anticipo del anarquismo libertario e incluso del comunismo, en el sentido de que se suprimió la propiedad privada, se quemaron el dinero y los títulos de deuda, se declaró la poligamia, aunque no siempre por intereses del todo limpio, sino por egoismo y ansias de poder.

-Está en tierra de García Lorca y varias veces ha representado 'Doña Rosita la Soltera'... ¿Le impone Granada?

-Sí, y no sólo por Lorca. Mi recuerdo más personal, más íntimo de Granada, que me produce una impresión muy particular, es el de José Martín Recuerda. En el antiguo Teatro Alhambra montamos La llanura. También estuvimos en Salobreña. Me produce una emoción especial. Martín Recuerda fue uno de nuestros grandes, enormes dramaturgos. Hará falta que transcurran unos años para ver toda la dimensión que él ha tenido. Creo que se le va a reconocer en el futuro muchísimo más. Y de Federico, su nombre te entran por dentro con algo tan especial que siempre terminas preguntándote por qué nos lo quitaron... Lo que Lorca podría haber hecho, haber creado. De no haber sido asesinado, Lorca habría ensayado muchísimas cosas geniales tanto en el teatro como en la poesía como en cualquier cosa.

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