Crítica de Cine

Plummer triunfa gracias a la censura

Christopher Plummer, en una escena de 'Todo el dinero del mundo'. Christopher Plummer, en una escena de 'Todo el dinero del mundo'.

Christopher Plummer, en una escena de 'Todo el dinero del mundo'. / tristar pictures

Hay que empezar por el principio. Alien y Blade Runner nos deslumbraron. Y no fue un fogonazo engañoso: cambiaron la historia del cine de terror y ciencia-ficción. Los duelistas nos interesó. Legend nos desconcertó. Y entonces empezó la decepción. Con La sombra del testigo y Black Rain el autor se hizo artesano. Con Thelma y Louise volvió el autor con un éxito y reconocimiento crítico que hoy no comprendo. Y se acabó. Era 1991. Desde entonces hasta hoy Ridley Scott ha rodado, con modos más bien mediocres, vulgares colosales históricos, películas de ciencia-ficción que -salvo Marte- hacen muy difícil creer que el mismo hombre dirigiera dos obras maestras, flojas películas bélicas, negras o de gánsteres, alguna comedia sentimental horrorosa y truños vergonzosos como La teniente O'Neil o Hannibal. Quien empezó prometiendo tanto ha desarrollado una carrera toscamente comercial, aunque con poderío como productor y dando taquillazos.

Todo el dinero del mundo -basada en el secuestro de John Paul Getty III y la resistencia de su fabulosamente rico abuelo a pagar el rescate- no figura entre sus peores películas. La dirección es correcta y no abusa de efectismos, salvo en su parte final. El guión de Davis Scarpa -que contaba con dudosos antecedentes como el disparate de La última fortaleza o el mal remake de Ultimátum a la Tierra- maneja muy bien el potente juego trágico entre el egoísta y avaro viejo multimillonario y la madre desesperada, y la tensión por la presión de los secuestradores (ya saben, lo de la oreja cortada más famosa después de la de Van Gogh). Y sobre todo están las buenas interpretaciones (con la excepción del grotesco Romain Duris) de Michelle Williams, Mark Walhberg, Timothy Hutton (la antigua estrella juvenil) y sobre todo Christopher Plummer. Scott, autor de uno de los más grotescos retratos del mal (los desdichados Hopkins y Oldman de Hannibal), se saca la espina con un poderoso y estremecedor Getty, magistral, tenebrosa y retorcidamente interpretado por Plummer, grandísimo actor que tiene el no frecuente privilegio de seguir siendo contratado a sus 89 años. Otra cosa sería su ética, porque aceptó este papel volviendo a rodar todas las escenas que había interpretado Kevin Spacey, borrado de la película tras sus escándalos sexuales y el canguelo de Scott, también productor, por que le perjudicara en taquilla. Censura se llama a esto.

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