Exposición

Poemas de barro para Elena Martín Vivaldi

  • Cinco ceramistas granadinos rinden homenaje a la poeta en una muestra colectiva inspirada en su obra que se exhibe en el hotel El Ladrón de Agua

Poemas de barro dedicados a los poemas de Elena Martín Vivaldi. A sus colores, a sus contrastes, a la vida, la esperanza... Eso es La lluvia son palabras, la exposición que ayer se inauguró en el hotel El ladrón de Agua y que podrá visitarse hasta el próximo 4 de mayo.

Cinco artistas de Granada -Susan Hart, Antonio Martínez, Esperanza Romero, Agustín Ruiz de Almodóvar y Miguel Carini- han realizado cinco piezas inspiradas en los poemas de la escritora: Azur, Soneto en amarillo, Contrastes, La música callada y Pasión por la lluvia. Con estas obrashan compuesto una colección de cuencos de la que se han realizado unas 50 unidades en edición limitada y exclusiva, patrocinada por El ladrón de Agua.

Los cinco ceramistas han encerrado los versos de la granadina en un conjunto de piezas que son cinco naturalezas para cinco variantes de un mismo objeto: vasos que son los de la liturgia de una ofrenda. Así, se hacen símbolo esencial de la entrega de cada uno, el extracto del ingenio personal de sus autores. Son también palabras hechas del barro que absorbe la esencia de esas otras palabras que les han sido su motivación, su luz.

Acaso es la cerámica el primer ejercicio creador del ser humano: tras la necesidad, el sacrificio; tras el sacrificio, el arte. Una alquimia hecha con tierra, agua y manos, que luego hace inmortal el fuego. Acaso es un cuenco la primera palabra indecible, el primer poema... Tierra agua fuego, rojo azul amarillo, soledad de Elena Martín Vivaldi y unas manos; eso son los cinco cuencos dedicados a los poemas de la escritora granadina.

En Agustín Ruiz de Almodóvar la superficie del azul -mar y cielo- se pliega sobre sí misma hecha "oscuridad visible". Su azul es luminoso, profundo y transparente como un universo de azules. Dos son los sectores unidos y abiertos para el cuenco azul mañanero de Esperanza Romero. Dos "manos abiertas, extendidas…" grabadas en ese azul de "acaso nubes." Palabras de Elena que encuentran respuesta en su receptor cerámico. Hondos y sentidos son los grises en el esmalte craquelado donde "mujeres sin caminos" y pájaros y árboles se esgrafían delicadamente en el blanco de la porcelana de Miguel Carini. Antonio Martínez, por su parte, recrea una pieza en la que las palabras se intercalan "con un el temblor de llama detenida". Azules, grises azurados, sutiles y etéreos tonos de "cielo desnublado, beso y caricia" vienen a ser gamas de exquisitos azules que impregnan y envuelven toda la superficie esmaltada del elegante cuenco de labio exvasado. Vaso para el brindis de Susan Hart por las palabras de la poeta.

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