Samperio resume en 500 consejos su trayectoria literaria

  • El mexicano ofrece consejos a los futuros escritores en 'Cómo se escribe un cuento'

El escritor mexicano Guillermo Samperio descubre en su nuevo libro Cómo se escribe un cuento (Ed. Berenice) los 500 trucos más útiles para los nuevos cuentistas del siglo XXI, después de llevar conduciendo talleres literarios durante 25 años.

En el prólogo, Samperio dice que "estos tics harán menos ríspido el camino" y que, con ellos, intenta "ahorrar a los principiantes la lectura de decenas de libros de teoría literaria". Después de 25 años, Samperio sigue aconsejando unas lecturas "obligatorias" que pasan por los primeros libros de Julio Cortázar; una buena antología de Chejov; los libros de Isaak Bábel Caballería Roja y Cuentos de Odesa; Así en la paz como en la guerra de Guillermo Cabrera Infante o los cuentos de Carlos Fuentes, Ernest Hemingway o Raymond Carver.

"No existe en rigor una fórmula básica para escribir un cuento", explica el escritor mexicano, si bien aconseja que el cuento "debe iniciar con su conflicto desarrollado y crear una línea dramática que distraiga o engañe al lector para hacerle creer que el cuento va por ahí, mientras se va desarrollando una línea oculta, la cual se desvelará al final".

Samperio cree que todos los temas son "atractivos", aunque "lo importante es cómo los presenta el cuentista". Respecto a los personajes, Samperio se ha atrevido a citar algunos ejemplos que podrían aparecer en un buen cuento como "una mujer que se prostituye en la alta clase social en complicidad con alguien que le va a tomar fotografías; un joven que sin esperárselo, recibe la herencia del hombre más rico de la población y se enfrenta a la mafia del lugar; o un hombre que todos los días se mancha los dedos con tinta al comprar y leer el periódico y un día se transforma en periódico".

En el consejo número 105, el autor dice que "algunas horas de soledad serán el mejor aliciente para la creación", pero, en su caso, ha agregado que "pone la música apropiada para la temática, se rodea de objetos, escribe a la velocidad del rayo en tanto que el texto le viene en imágenes y no le importa los errores que vaya cometiendo, pues sabe que ese cuento va a tener tres o cuatro versiones y correcciones".

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