"Sólo exigimos dos requisitos a lo que hacemos: emoción y verdad"

  • La banda zaragozana apunta a su sonido más eléctrico con su nuevo álbum, 'Hacia lo salvaje', que saldrá a la venta el próximo día 27 y que sus artífices presentarán el 29 de octubre en la Sala París 15 de Málaga

A los pocos minutos de conversación junto a Eva Amaral (EA) y Juan Aguirre (JA) en un camerino dotado de saladitos y frutos secos, uno se olvida de la responsabilidad de entrevistar al grupo de rock español de mayor éxito en la actualidad. La vanidad y las poses que atañen a no pocos representantes de su gremio brillan aquí por su ausencia. Hablan de lo que les gusta con tanta pasión como prudencia, y cuando se refieren a su dedicación lo hacen en estrictos términos de oficio. Ayer estuvieron a modo de padrinos en la Sala París 15, donde presentarán el 29 de octubre su nuevo disco, Hacia lo salvaje, que sale a la venta el próximo día 27 (el 28 de octubre harán lo propio en la Sala Anfiteatro de Cádiz y el 20 de enero de 2012 en la Sala Custom de Sevilla). El curso tendrá un arranque proverbial en lo que a música se refiere.

-En Hacia lo salvaje apuestan por un sonido más eléctrico que el de sus anteriores discos, con un mayor protagonismo de las guitarras. A pesar de que sus seguidores son ya legión, ¿creen que así accederán a otros públicos que hasta ahora les habían mantenido en reserva?

-EA: No sabemos lo que pasará. Nuestro público ya es bastante ecléctico, no se ciñe desde luego a una sola tribu urbana. Lo que queremos es tocar la fibra sensible de alguien que nos escuche ahí fuera, por lo demás nos da igual lo que le guste o le deje de gustar.

-JA: Aunque nos dedicamos principalmente al rock, atendemos a otras músicas más melódicas e incluso melancólicas, cercanas en muchos casos al folk. No importa tanto el sonido, sino que las canciones sean verdaderas, y creo que hemos conseguido llegar a gente de gustos muy distintos porque perciben algo de verdad en nuestros temas. Eso es lo que cuenta. Nosotros no entendemos nada de flamenco, pero hace poco coincidimos con Estrella Morente y su grupo en un festival en Figueras y alucinamos con lo que hacían. Nos parecía que había mucha verdad ahí.

-Para la gira de Hacia lo salvaje se ceñirán al formato guitarra / bajo / batería, después de haber trabajado en directo con más recursos en los últimos años. En este giro a lo eléctrico, ¿cómo han adaptado el material de los discos anteriores que recuperarán en los conciertos?

-EA: No creo que se trate de un giro a lo eléctrico. Más bien seguimos una evolución desde nuestro primer disco que ahora pedía este paso. La adaptación, ya sea de nuestras canciones o de nosotros mismos, es un proceso natural. Hemos desarrollado un trabajo creativo muy importante en nuestro estudio de Madrid junto a los músicos que nos acompañarán en la gira, Toni Toledo y Jaime García de Sexy Sadie (batería y guitarra) y Chris Taylor (bajo) y desde el principio teníamos claro qué queríamos hacer. Es evidente que la versión que tocamos ahora de Sin ti no soy nada presenta diferencias notables con la que hacíamos hace tres o cuatro años, pero las canciones evolucionan, están vivas. No hay que verlo como algo premeditado, sino como un proceso normal.

-¿Han tenido en cuenta algún referente a la hora de perfilar el sonido del nuevo disco?

-JA: No, al menos no conscientemente. Tenemos influencias muy diversas, escuchamos todo tipo de cosas, pero a la hora de tocar y de componer no las tienes en la cabeza. Es como si partiéramos de cero cada vez. La base desde la que construimos nuestra música se ciñe sobre todo a la voz de Eva, que tiene un carácter muy especial. A partir de ahí, nos dejamos llevar. Trabajamos de un modo muy impulsivo. Luego, cuando hablamos sobre lo que hemos hecho con amigos y con periodistas, es cuando de algún modo lo racionalizamos todo, cuando somos capaces de explicarlo. Pero antes no una intención definida al respecto.

-EA: Las influencias de las que bebemos son muchas, pero no se dan en una única dirección. Una misma influencia puede expresarse de maneras muy distintas.

-El estudio madrileño en el que prepararon los temas de Hacia lo salvaje se encuentra muy cerca de Sol, y los ensayos coincidieron con la acampada del 15-M. ¿Se filtró de alguna manera todo lo que estaba pasando en su trabajo?

-JA: No de una manera directa, porque en realidad habíamos compuesto las canciones dos años antes. Pero claro, cuando salíamos a comer o a tomar un café y nos encontrábamos todo aquello, levantado de una manera tan espontánea, sentíamos que no éramos de piedra, que éramos permeables a aquellas ideas, que formábamos parte de una colectividad. Sin embargo, aquella conexión no se reveló de manera muy evidente en nuestro trabajo. Tal vez lo hiciera en un determinado sentido de la energía que queríamos liberar con las canciones, pero no decidimos tomar ninguna dirección concreta a raíz del 15-M.

-EA: Es que habría sido muy extraño haber visto todo aquello sin manifestar una mínima sensibilidad hacia lo que ocurría. Un día nos encontramos toda aquella movilización, organizada así tan de repente, y nos preguntamos "¿Qué está pasando?". Nos interesamos enseguida, pero no podría haber sido de otra manera. Estábamos allí y aquello nos influyó, claro, pero no a la hora de hacer canciones, simplemente como a ciudadanos, como a todos los que se acercaron a Sol durante aquellos días para preguntar qué se reivindicaba.

-¿Y cómo valoran hoy el movimiento, ya sea como ciudadanos o como músicos de rock?

-JA: Lo que nos impresionó fue el hecho de que en un mundo tan individualista, donde cada uno va a lo suyo, de pronto apareciera gente dispuesta a movilizarse no para provecho propio, sino para ponerse del lado de gente a la que la crisis económica ha puesto en una situación muy comprometida. Por ejemplo, un día vimos cómo se organizaron para evitar el desahucio de una casa en la que vivía una señora, una señora mayor, corriente, que no tenía nada de antisistema pero que no podía hacer frente a la deuda que le mantenía su banco. Cuando los policías llegaron, los manifestantes ya habían rodeado la casa e impidieron la operación, por lo que la mujer pudo quedarse. Eso a mí me parece un acto de amor. No es un desorden ni una muestra de agresividad antisistema. Así que si el 15-M es eso, que yo salgo de mi casa, me olvido de mis problemas y me uno a otros para impedir este tipo de atropellos, yo soy del 15-M. No soy economista, sólo soy un músico como podría ser cualquier otra cosa, pero creo que quienes gobiernan la economía se han olvidado de los problemas cotidianos de la gente que está hasta el cuello, y no está mal recordárselos de vez en cuando.

-EA: Está claro que hay políticas que favorecen a los mercados y perjudican a los ciudadanos. Mucha gente ya no puede más. No se trata de ir contra el sistema, pero sí de adoptar políticas más justas.

-JA: Estoy de acuerdo, pero ¿qué es el mercado? Eso a lo que llaman mercado no es tal. El mercado es el sitio al que vas a comprar carne, pescado, frutas o verduras. Pagas lo que vale cada cosa y te lo llevas a casa. Pero esos supuestos mercados no venden nada, sólo humo. Son especuladores.

-¿Creen que el rock sigue siendo un instrumento válido para decir cosas en el marco de esa colectividad de la que hablaban? La mayoría de los grupos del panorama independiente que salieron en los 90 lanzaban mensajes íntimos e introspectivos. ¿Se pasó aquella página?

-EA: Lo importante es hablar de lo que necesites en cada momento, tanto de lo que puedas opinar sobre el mundo como de cuestiones más personales. No importa tanto lo que digas como que lo que digas responda realmente a lo que necesitas. Si escuchas todas las canciones de esos grupos indies de los 90, comprobarás que en realidad la paleta de colores era muy amplia, no se limitaban a cantar sobre sí mismos. Su mundo estaba ahí, entero.

-JA: La vida de las personas es múltiple, los sentimientos no se expresan igual siempre. A lo largo de los años se viven experiencias muy distintas, y ninguna se da aislada. Cualquier persona que se dedique a contar cosas, ya sea músico o periodista, tiene que poner en juego a la vez varias emociones. Puedes estar hablando de un determinado sentimiento íntimo, incluso amoroso, y a la vez proponer una visión del mundo. Lo uno no está reñido con lo otro, al contrario. Si se dispone de la libertad precisa, se puede contar cualquier cosa. Los únicos requisitos que nosotros exigimos a lo que hacemos son la emoción y la verdad, que sintamos eso cuando tocamos en directo. Si no es así, es mejor dedicarse a otra cosa.

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