Crítica de Cine

Stallone gana por KO el último asalto

creed la leyenda de rocky

Drama, Estados Unidos, 2015, 132 min. Dirección: Ryan Coogler. Guión: Ryan Coogler, Aaron Covington. Música: Ludwig Göransson. Intérpretes: Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson, Phylicia Rashad, Will Blagrove, Juan-Pablo Veza, Andre Ward. Kinépolis, Cinema Serrallo, Cinema 2000 Neptuno.

Stallone, por fin, se siente las piernas. Y hasta las manos con las que sostuvo el Globo de Oro al mejor actor de reparto, los premios que le han dado las asociaciones de críticos y el Oscar que tal vez obtenga. Fue el único que puso en pie a la selecta audiencia que acude a la entrega de los Globos de Oro. Sí, ya lo sabemos, en la edición de los Oscar de 1976 Rocky logró el Oscar a la mejor película y al mejor director (John G. Avildsen), y Stallone fue nominado al de mejor guión y mejor actor. Pero aquello arrojó más vergüenza que gloria sobre el boxeador porque estaban nominadas a la mejor película, y no obtuvieron el Oscar, Todos los hombres del presidente y Taxi Driver; y entre los directores nominados y no premiados figuraban Lumet, Bergman o Pakula. Cosas de la Academia. Consolémonos recordando que en la edición anterior del 75 el mamarracho tramposo de Alguien voló sobre el nido del cuco ganó a Barry Lyndon, Tiburón y Tarde de perros. Y, la verdad, Rocky es preferible, porque no engaña, al churro de Forman. En fin…

El público adoró Rocky, enorme éxito de taquilla creado por Stallone como guionista e intérprete, a la que hay que agradecerle las estupendas actuaciones secundarias de Talia Shire y Burgess Meredith y la banda sonora de Bill Conti, además de la creación del tipo que ya forma parte de la iconografía del cine y de devolver las películas de boxeo a las pantallas: en los 20 años anteriores, desde 1956 (el gran año de Marcado por el odio y Más dura será la caída) a 1976 solo se rodaron en Hollywood cinco películas de boxeo, mientras que solo en la siguiente década se rodaron nueve. Cinco secuelas de Rocky, a la que hay que sumar esta como la sexta, fueron la consecuencia de este éxito.

Como actor, en cambio, jamás ha tenido reconocimiento Stallone. Y con razón. La serie dedicada a Rambo no le ayudó. Las 50 películas que interpretó a lo largo de su carrera tampoco. Evidentemente no es un actor muy dotado. O mejor habría que decir que no lo ha sido hasta ahora. Porque es realmente magnífica y emotiva su premiada interpretación de un viejo Rocky -40 años después de la creación del personaje, a sus 69 años- que se enfrenta a la enfermedad tras haber abandonado hace años el boxeo; pero vuelve a él como entrenador del hijo de su antiguo rival Apollo Creed. Buen guión, muy correcta dirección de Ryan Coogler en su segunda película tras su triunfal debut con Fritvale Station -premio a la mejor película y premio del público en el Festival Sundance, y premio del Círculo de Críticos de Nueva York a la mejor ópera prima- y buenas interpretaciones de todo el reparto; pero sobre todo una extraordinaria interpretación del siempre despreciado Stallone. Guión y dirección están a su servicio, en un espléndido ejercicio de revisión nostálgica de dos mitos del cine: uno apreciado (Rocky) y otro hasta ahora justamente infravalorado (él) que se unen en este cálido y emocionante reencuentro en el que el actor logra vencer siguiendo la estrategia de su personaje: resistir sobre la lona, aunque le machaquen, hasta dar el último golpe. Cuando al final de la película el achacoso Stallone sube con su joven pupilo las famosas escaleras del Museo de Arte de Filadelfia -llamadas hoy "Rocky Steps" por ser la imagen más famosa de la película del 76- se siente una rara emoción que hubiera sido impensable hace 40 años. Stallone ha sabido envejecer con dignidad y, al final, dejar KO a quienes (incluido quien esto escribe) lo han tomado a chufla.

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