Wim Wenders apuesta por el 3D más íntimo en la Berlinale

  • El director, que será homenajeado con el Oso de Honor, presentó 'Everything Will Be Fine'

En vísperas de ser homenajeado con el Oso de Honor, el cineasta alemán Wim Wenders presentó ayer fuera de concurso el drama Everything Will Be Fine, en el que explora las posibilidades del formato tridimensional para narrar una historia íntima sobre la culpa y la redención.

En su tercer título en esta Berlinale tras Queen of the Desert y I Am Michael, el polifacético James Franco encarna esta vez a un escritor que en una fatídica tarde de invierno arrolla a un niño con su coche. Fue un accidente y ni él, ni el hermano del pequeño ni la madre de ambos (Charlotte Gainsbourgh) son responsables, pero todos tendrán que aprender a lidiar con ello.

"Al final de rodar Pina descubrí que el 3D tenía mucho potencial más allá de espacios y arquitecturas", explicó Wenders sobre una apuesta que sorprendió y dividió a la crítica. Y ese nuevo potencial era "la presencia", que aporta una sensación de "hiperrealismo" subrayando los sentimientos como si fueran observados a través de una lente de aumento, explicó.

Además de este particular uso del 3D, destaca también la potente banda sonora del ocho veces nominado al Oscar Alexandre Desplat (que el domingo 22 hace doblete con El Gran Hotel Budapest y The Imitation Game). Rodada entre Montreal y la pequeña ciudad canadiense de Oka, la película sigue las vidas de estos tres personajes a lo largo de 12 años. Cada uno afronta la pérdida y la culpa a su manera, pero todos se dan cuenta de que el tiempo por sí solo no cura las heridas.

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