En un agujero en el suelo

  • Peter Jackson regresa a la Tierra Media y al universo de J. R. R. Tolkien con 'El hobbit', cuya primera entrega llega a la gran pantalla el próximo viernes

A comienzos de los años 20, cuando ejercía ya de profesor de inglés en el Pembroke College de la Universidad de Oxford, J. R. R. Tolkien (Bloemfontain, Sudáfrica, 1892 - Dorset, Inglaterra, 1973) escribió en un papel la siguiente frase: "En un agujero en el suelo vivía un hobbit". Entre 1920 y 1930, aquella nota, guardada fugazmente en cualquier bolsillo, permitió al filólogo disponer de la materia prima necesaria para desarrollar un amplio número de relatos con los que entretener a sus hijos a la hora del té. Aquellos relatos terminaron conformando la que fue su primera novela, El hobbit, publicada en 1937 con el título original Historia de una ida y una vuelta por empeño personal de C. S. Lewis, amigo muy cercano a Tolkien, medievalista sin parangón y autor de una saga muy popular entre los lectores más pequeños, Las crónicas de Narnia, además del estremecedor Una pena en observación. El hobbit fue un éxito inmediato, y cuando la editorial reclamó a Tolkien un nuevo título, el profesor envió el manuscrito del libro por el que sí había estado trabajando con verdadero afán desde hacía más de veinte años: El Silmarillion, una recreación libre de las distintas mitologías nórdicas y escandinavas, de la que El hobbit es deudora en gran parte. La editorial devolvió a Tolkien el manuscrito con una nota escueta: "Queremos más hobbits". Y el escritor les dio lo que querían en una trilogía que habría de superar con mucho el éxito de la primera entrega.

Aunque no fue la primera (cabe recordar que hasta Stanley Kubrick aspiró a llevar la trilogía a la gran pantalla a finales de los 60, con los cuatro Beatles como protagonistas), la adaptación de Peter Jackson de El señor de los anillos significó la culminación de la más que compleja traducción del universo de Tolkien al cine. Los Oscars de Hollywood y la taquilla dieron por bueno el asalto, pero la dirección lógica apuntaba a que el mismo Jackson se haría cargo de repetir la hazaña con El hobbit. Después de algunos patinazos en forma de comedia, y después de aliarse con Spielberg para una adaptación de Tintín de la que sí se esperaba decididamente mucho más, Jackson decidió al fin darse por aludido y así, el próximo viernes 14, llegará a las salas españolas la primera entrega de El hobbit. Y es que Jackson, contra todo pronóstico, vuelve a presentar una trilogía, seguramente con la intención de equilibrar lo mucho que tuvo que sacrificar del material literario de El señor de los anillos para la anterior. El proyecto terminó de articularse de este modo cuando Jackson quedó confirmado finalmente como realizador, ya que el primer director que se hizo cargo de las aventuras de Bilbo Bolsón fue Guillermo del Toro; éste, sin embargo, terminó tirando la toalla debido a las dificultades presupuestarias de Warner Bros. y la atadura de manos que ello implicaba. Su guión, no obstante, fue empleado por Jackson en los prolegómenos, aunque después resultó proverbialmente ampliado.

El reparto de El hobbit: Un viaje inesperado (título de esta primera entrega) recupera a algunos de los protagonistas de El señor de los anillos: Ian McKellen repite en la piel de Gandalf, Andy Serkis vuelve a ser Gollum y otros como Christopher Lee (Saruman), Elijah Wood (Frodo Bolsón) e Ian Holm (el viejo Bilbo) comparecen a modo de cameos, además de Orlando Bloom (Légolas) y otros veteranos, en un refuerzo de la conexión con la anterior trilogía. Pero el verdadero hombre de Peter Jackson es Martin Freeman, que en los últimos años ha gozado de una popularidad notable gracias a su interpretación de Watson en la serie de la BBC Sherlock. Freeman, que ha recibido encendidos elogios de su director, es aquí el Bilbo Bolsón que parte en busca del tesoro y el reino robados por el dragón Smaug junto a los enanos Balin, Glóin, Bifur, Bofur, Bombur, Dwalin, Ori, Dori, Nori, Óin, Kíli y Fíli. Tras su reciente preestreno en Nueva Zelanda, apenas una semana después de que concluyera definitivamente el montaje de la película, la crítica ha señalado como principal novedad respecto a El señor de los anillos el uso de una tecnología mucho más desarrollada para la creación de paisajes y criaturas. Ya el propio Jackson advirtió de que, en comparación, el Gollum de la anterior trilogía iba a parecer "una marioneta". Sin embargo, parte de la misma crítica considera que, aunque la tecnología ha permitido a Jackson mejorar la impresión de movimiento y la definición de los paisajes rocosos por los que transita buena parte del metraje, al mismo tiempo ha acusado cierta pérdida de estilo e incluso elegancia. De cualquier forma, la segunda parte de la trilogía, El hobbit: La desolación de Smaug llegará a los cines en 2013, y la tercera, El hobbit: Partida y regreso, lo hará en 2014. Así que la taquilla, al menos, dispone de un plazo razonable para tomar oxígeno.

Lo que sí parece evidente es que Jackson ha sacrificado gran parte del espíritu infantil con el que Tolkien escribió El hobbit con el fin de dar a los fans de su trilogía de El señor de los anillos exactamente lo que esperan. Si en ésta el principal problema de la adaptación fue la selección y la necesidad de prescindir de algunos personajes esenciales, en El hobbit la cuestión consiste en cómo volver a hacer una trilogía descomunal de un cuento de hadas de algo más de 200 páginas. La respuesta, muy pronto en las salas.

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