"El arte debe ser para la sociedad, no para servir como inversión"

  • El creador granadino, autor de estatuas como las de Pedro Antonio de Alarcón o Eugenia de Montijo, ingresa en la Academia de Bellas Artes de Granada

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"Estoy muy contento, pero también muy nervioso". Al escultor granadino Miguel Barranco López no le cabía ayer la camisa en el cuerpo, como él mismo decía, ante su ingreso como miembro electo de la Real Academia de Bellas Artes de Granada. Barranco López, autor de las esculturas de Pedro Antonio de Alarcón y Eugenia de Montijo en la Avenida de la Constitución, de la de Charles Darwin en el Parque de las Ciencias o el Monumento a la Concordia en Atarfe, su pueblo natal, pronunció su discurso de entrada, que fue respondido por José Antonio Castro Vílchez, en torno a La escultura como profesión.

"La de escultor es una profesión difícil", explica el nuevo académico, "puesto que trabajamos con materiales muy diferentes, como la madera, la piedra, el bronce o el mármol. Tenemos que tener un conocimiento muy profundo sobre cada material".

Miguel Barranco, profesor de Escultura en la Facultad de Bellas Artes de Granada desde 1990 hasta su jubilación, hace dos años, es un creador versátil e inquieto. El pasado agosto saltaba a los medios de comunicación al presentar, en el Parque de las Ciencias de Granada, un invento suyo para extraer el chapapote en alta mar y evitar que llegase a la orilla. Su mente parece estar en continua ebullición, aunque reconoce que es muy difícil vivir sólo del arte.

"Y no sólo de la escultura", dice, "sino de cualquier tipo de arte. Muy pocos lo consiguen. Es como el mundo del toro: no hay muchos toreros que vivan de lo que hacen. En la mayoría de los casos debes compatibilizar la creación con la docencia".

En su discurso habló de sus años de aprendizaje y de lo mucho que le sirvió impartir clases en diversas escuelas de arte. "Recibí muchas enseñanzas de todos mis compañeros", recuerda ahora.

¿Es cierto, como decía Miguel Ángel, que un escultor ya ve la obra ante el bloque de mármol? "Es cierto", responde. "Pero lo difícil es hacerlo bien. Hay que tener en cuenta que la escultura es una obra dirigida a los demás, es una obra que está pensada para ser vista por toda la sociedad. Son los demás los que dan categoría a una obra como pieza artística".

"Es cierto también que hay obras que no son valoradas en su tiempo y años después de la muerte del autor, el público las aprecia. Eso se debe a que a veces son algunos intelectuales y expertos los que dictaminan si una obra de arte es buena o no. Yo siempre he pesando que eso es meter el arte en una bolsa artificial.También es triste que mucha gente compre obras de arte no porque las aprecie, sino porque piensa que van a tener mucho valor dentro de unos años. Eso no es arte para mí. El arte es para la sociedad. Es exactamente igual que la música: puedes escuchar una obra y te puede entusiasmar o no".

Miguel Barranco López no tiene un material favorito con el que le guste trabajar. "Yo siempre he sido muy aficionado a buscar nuevos materiales", comenta. " Yo disfruto tanto en el proceso como en el acabado. Tal vez es cierto que los materiales que menos conozco son los que más curiosidad me despiertan. Siempre me gusta estar aprendiendo".

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