De la ausencia de la madre a la figura de Anna Karenina

  • Buena acogida a las películas 'Flower in the pocket' y 'Chouga'

La jornada de ayer sirvió para la presentación de dos nuevas películas, la malasia Flower in the pocket, de Liew Seng Tat, protagonizada por dos niños, y la película de Kazajstán Chouga, del director Darezhan Omirbaev, una versión actual en una ex república soviética de hoy de Anna Karenina.

Flower in the pocket ('Una flor en el bolsillo') narra la historia de dos niños malasios huérfanos de madre que viven con una padre obsesionado con el trabajo y el amor de su mujer muerta. El título, según explicó el director, se basa en la costumbre de su país de que los niños lleven en el bolsillo una flor el Día de la Madre. Si la flor es roja, es porque la madre está viva. Si la flor es blanca, es porque ha muerto.

"Quería hacer una película sobre el mundo de los adultos y el mundo de los niños", señaló el director, que estuvo acompañado por uno de los pequeños protagonistas. "El mundo de los niños se ve claramente que es mucho más flexible. Ellos son más abiertos y no tienen problemas con el color de la piel de los demás. Los adultos son más inflexibles".

El director se divirtió trabajando con niños. "Me reporta mucha experiencia y me enriquece", dijo. "Lo importante no es que seas mejor o peor director, sino elegir bien a los niños. El director y todo el equipo técnico nos hemos adaptado a los niños, al extremo de que muchos de los juguetes que se ven en la película o los muebles de la casa donde se desarrolla sonde las viviendas reales de los dos pequeños protagonistas".

El director de Kazajstán Darezhan Ormibaev, por su lado, señaló que siempre se había sentido fascinado por la figura de Anna Karenina y quiso hacer una película basada en ella.

Ésa es la historia de Chouga, una mujer de clase acomodada de Kazajstán, casada y con un hijo, que un día conoce a un hombre del que se enamora perdidamente. Pero ese hombre la llevará a un mundo lleno de sombras que harán que la protagonista se derrumbe.

"La novela es muy cinematográfica y yo quise hacer mi propia adaptación", señaló el director, que estuvo acompañado por la protagonista, la actriz Ainur Turganbaeva. Ormibaev se mostró partidario de que el cine debe basarse más en las imágenes poderosas que en los argumentos. "En el cine, los argumentos no deberían ser muy intensos, porque entonces la imagen pierde gran parte de su fuerza", añadió contundente el realizador de Kazajstán.

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