La belleza del arte desde lo social

Con motivo del centenario de El Amor Brujo, el Archivo Manuel de Falla dedica este año uno de sus Talleres de Arte a esta creación conocida también como Gitanería, obra central en la trayectoria musical de Manuel de Falla. El libreto se dice que fue escrito por Gregorio Martínez Sierra en dialecto andaluz, aunque se ha llegado a poner en duda su autoría en favor de su mujer, María de la O Lejárraga García, feminista apasionada que publicó varias obras bajo el nombre de su marido. El taller, que comenzó el pasado 1 de julio y se extenderá hasta finales de mes, propone una aproximación a El Amor Brujo. Está dirigido a niños de entre 10 y 15 años de Granada, pertenecientes a colectivos desfavorecidos, con una especial atención a grupos de etnia gitana.

En palabras de la gerente de la Fundación Archivo Manuel de Falla, Elena García de Paredes, la elección de la obra para este grupo de personas se debe al deseo de que "tuviera alguna vinculación con los colectivos gitanos, ya que la inspiración fundamental y el contenido de la obra están fuertemente ligados a una etnia gitana; y ver cómo niños de ahora sienten ese sello de identidad que tienen que es el de pertenecer a una raza distinta". Elena García también destaca una frase que dijo el propio Manuel de Falla y que, reconoce, siempre les guía en los talleres que organizan: "yo creo en la bella utilidad del arte desde un punto de vista social". Y es que, como indica García de Paredes, tratando obras de Manuel de Falla, ya sea el Retablo de Maese Pedro o El Amor Brujo, los niños "se transforman, llegan de una manera y se van de otra, se ven más educados y, en todo caso, interesadísimos en lo que les contamos". "Somos capaces de despertar su sensibilidad", asegura.

Un total de 70 niños disfrutarán de este taller. No obstante, "es una actividad de formato reducido, porque no se trata de que vengan muchos niños y estén muy poco tiempo, sino que un grupo reducido de niños trabajen de forma intensiva", destaca la gerente del archivo. Los niños proceden de una asociación llamada Anaquerando, que trabaja con personas afincadas en el barrio de Almanjáyar y, como afirma la gerente, "están haciendo un trabajo magnífico".

Los objetivos del taller son, por una parte, observar la obra con los niños, introducirlos en la música y en el arte, pero, además de conocer la obra de Manuel de Falla, "han probado haciendo muchas actividades diferentes: acuarelas, coser, recortables, marionetas, aprender el libreto... es un taller enfocado desde el punto de vista de la interrelación de las artes", explica la gerente del archivo.

El taller, que es una actividad complementaria a la exposición y el Congreso internacional de El Amor Brujo: metáfora de Modernidad, se desarrolla en la propia sala de exposiciones y el resultado se va mostrando día a día para que los visitantes a la exposición sigan su progreso. Esto supone un aliciente para los niños que participan, pues "están muy orgullosos de que sus obras se vayan exponiendo en la misma sala de exposiciones", asegura la gerente.

Elena García tiene claro que, con el desarrollo de este taller, esperan conseguir "sembrar una semilla en el corazón de estos niños y que el resto de su vida, cuando vean un hecho artístico, de pronto tengan esa sensibilidad que a lo mejor de otra manera no la hubieran tenido".

Y, como objetivo final, Elena García, que ha conocido de cerca el taller, desea "hacerlos felices durante los días que vengan al auditorio Manuel de Falla".

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