El cine español ya tiene nueva ley

  • El texto, que satisface a los realizadores pero no a las televisiones, incorpora cinco de las seis enmiendas aprobadas en el Senado y rechaza la más polémica, relativa a la nacionalidad del director y de las películas

El Congreso de los Diputados aprobó ayer definitivamente el Proyecto de Ley de Cine tras incorporar cinco de las seis enmiendas aprobadas en el Senado y rechazar la más polémica, relativa a la nacionalidad del director y de las películas.

Con el ministro de Cultura, César Antonio Molina, en las bancadas del Gobierno, y una nutrida representación de cineastas, como Alejandro Amenábar o Álex de la Iglesia, en la tribuna de invitados, el último Pleno del Congreso de la legislatura debatió un texto que, tras un largo y difícil proceso, ha alcanzado el acuerdo del arco parlamentario.

"Hoy culminamos el proceso de tramitación de una ley oportuna, querida, útil y que da un impulso serio y potente al sector", resumió el portavoz en materia de Cultura del Grupo Socialista, Antón Louro, para quien el Parlamento ha enriquecido y fortalecido un texto que dará estabilidad al fondo de ayuda a la cinematografía, define al productor independiente y potencia la diversidad cultural.

El Pleno ratificó cinco de las seis enmiendas parciales incluidas en el Senado, pero rechazó la más polémica: la relativa a la nacionalidad de las películas que fue propuesta por CiU y apoyada en esa Cámara por el PP, grupo que ayer votó en contra.

Inicialmente, el proyecto establecía como requisito indispensable para que una película fuera considerada española que el director fuera español o europeo. La enmienda eliminaba este requisito y establecía que era suficiente con que el 75 por ciento del equipo creativo tuviera esa nacionalidad. Finalmente, el texto permanece como salió del Congrego, pues la enmienda fue rechazada.

El portavoz de CiU, Jordi Vilalloana, y el del PNV, Aitor Esteban, defendieron la enmienda porque aumentaría las oportunidades de producción y distribución, al tiempo que advirtieron de que el texto tal y como queda tampoco garantiza que la nacionalidad española de un filme dependa de su director.

Sin embargo, los portavoces del Grupo Socialista, ERC, BNG e IU insistieron en que el director es una parte esencial de la obra cinematográfica y es preciso protegerlo como elemento diferenciador. "Hay que parapetarse un poco ante invasiones culturales", añadió Joan Tardá (ERC).

La portavoz del PP, Beatriz Rodríguez Salmones, sólo adelantó que su grupo tenía sus "reservas" respecto de esta enmienda.

Respecto a la ley en general, Rodríguez Salmones quiso subrayar el "esfuerzo por aunar voluntades", que ha permitido enriquecer el texto en el trámite parlamentario, de forma que el PP alberga la esperanza de que sea de utilidad al cine porque cambia el modelo económico, con un sistema de beneficios fiscales que atraerá capital de otros sectores. En el aspecto negativo, la portavoz del PP advirtió de que es una "ley arcaica" y rechazó el fondo de ayudas a películas en las lenguas cooficiales distintas al castellano.

La Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (Uteca) rechaza la ley y anunció que continuará sus acciones jurídicas. Considera que la nueva norma ha modificado la definición de productor independiente vigente hasta ahora. Este cambio supone, a su juicio, alterar el acuerdo Gobierno-Uteca por el que se mantenía el statu quo hasta que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre la vigente obligación para las televisiones privadas de invertir en cine español y europeo el 5 por ciento de sus ingresos brutos.

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