El cine a través de Georges Delerue

  • La colección 'Écoutez le cinéma' edita un espléndido cofre-libro que incluye 6 CD con músicas célebres, rarezas...

"Georges Delerue posee una extraña cualidad: el arte de transfigurar el trabajo de un cineasta. Si tu escena cómica no resulta tan graciosa como preveías, Georges la hará más divertida. Si querías el sol pero apareció la lluvia, él hará que brille finalmente el sol. Sólo Dios y Delerue son capaces de realizar ese tipo de milagros. Por eso he rodado un documental sobre Georges (No disparen al compositor, en guiño al título del conocido film de Truffaut), como un homenaje al más grande compositor de cine de todos los tiempos". Son palabras de Ken Russell, gran cineasta-melómano, director con el que Delerue trabajaría en Mujeres enamoradas y al que le uniría una larga amistad a lo largo de los años.

Se han cumplido 16 años de la muerte de Georges Delerue (Roubaix, 1925-Los Ángeles, 1992), y nada mejor para seguir recordándolo que este espléndido y generoso cofre con 6 CD que la colección francesa Écoutez le cinéma pone en manos del coleccionista con más de siete horas de música y noventa de sus más de trescientos trabajos para el cine y la televisión (y no olvidemos su amplia obra autónoma -música de cámara, conciertos, sinfonías, piezas corales y cuatro óperas-, sus canciones o su música para teatro, ballet y espectáculos de luz, cuyo catálogo completo puede consultarse en www.georges-delerue.com), compilación que ofrece el mejor panorama sonoro posible para aprehender el inmenso y versátil talento musical del que fuera uno de los compositores de referencia surgidos del cine moderno francés y europeo de los primeros años sesenta.

Noventa títulos entre largometrajes, cortos, documentales, trabajos para televisión o publicidad, también material desechado (como la simpática bossa compuesta para Playtime, de Tati, o la hipnótica música para El carnaval de las tinieblas, de Jack Clayton), maquetas o sesiones de grabación (en la de Viva María! podemos escuchar al propio Delerue al piano dando instrucciones a Jeanne Moreau y Brigitte Bardot), que ponen de manifiesto su impronta y versatilidad al margen de sus más memorables colaboraciones con Truffaut (de Jules y Jim a Vivamente el domingo), Godard o De Brocca, ya previamente editadas en esta misma colección y sobradamente difundidas.

Tal y como señala Stéphane Lerouge en las jugosas notas interiores, donde también podemos encontrar testimonios de los directores con los que colaboró más estrechamente, la música de cine de Delerue presenta "tantas caras como un Dios hindú": del lirismo hiriente de su inolvidable score para Le mépris a la ambientación jazzística para thrillers y policíacos, de la tradición de la música popular francesa (¡tantos valses memorables!), porque Delerue fue siempre, y ante todo, un compositor francés, a los rigores de la vanguardia contemporánea, de los virtuosos juegos neobarrocos a una prodigiosa y reconocible inspiración melódica, a través de cuarenta años de prolífica carrera repartidos entre el mejor cine francés (Pialat, Colpi, Resnais, Malle, Varda, Miller, Verneuil, Schoendoerffer) y europeo (Bertolucci, Russell, Bardem, Dassin, Holland), y también en Hollywood, donde el compositor se estableció a comienzos de los setenta para colaborar con directores como George Cukor (Ricas y famosas), John Huston (Paseo por el amor y la muerte), Fred Zinnemann (The day of the Jackal), John Frankenheimer (The horsemen), Mike Nichols (Silkwood), Ulu Grosbard (Confesiones verdaderas), Bruce Beresford (Crímenes del corazón), Norman Jewison (Agnes de Dios), Bob Rafelson (Man trouble) u Oliver Stone (Platoon).

Fruto de una cuidadosa labor de rastreo, selección y restauración, Lerouge y la viuda del compositor, Colette Delerue, han puesto en este cofre casi dos años de trabajo que recogen un mosaico musical que abarca luz y claridad, intimidad y espectáculo, certezas y contradicciones, el retrato de un hombre que Truffaut describió con estas hermosas palabras de admiración y agradecimiento: "Es difícil describir una música mediante palabras, pero una vez haya dicho que Georges Delerue es un rubio-pelirrojo con los ojos azules, que es directo, expresivo y fraternal, sólo me faltará añadir, para su total información, que su música se parece a él y que él se parece a su música".

Sólo por ediciones como ésta merece la pena seguir coleccionando música de cine.

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