¡Y que cumplas muchos más!

El Ballet Flamenco de Eva Yerbabuena ha cumplido diez de los más saludables años que puede cumplirr una compañía. Son diez años coronados de éxitos. Pero también de trabajo y colaboración. Son diez años que, merecidamente, han encumbrado a Eva. Hoy por hoy es una de las más grandes, de las más completas, de las más personales. Eva no se parece a nadie, se parece a ella y a lo que ha sido. Eva bebe de sí misma y sostiene la sombra de sus mayores, llámense Carmen Amaya o Manuela Carrasco. Un tanto por ciento elevado del buen hacer de este ballet recae en el guitarrista Paco Jarana, compañero de la bailaora y director musical de todas sus obras.

Paco y Eva han querido celebrar este décimo aniversario por todo lo alto. Dando lo mejor de sí, invitando a sus amigos, tanto dentro como fuera del escenario, como si la onomástica fuera en realidad de todos nosotros. Como entregados miniaturistas, cuidan hasta el mínimo detalle. No queda nada al azar. Como agradecidos a su memoria, recogen piezas de sus espectáculos anteriores y las hilvanan en una nueva obra tan delicada como rotunda.

Eva ha convertido en una seña de identidad la presencia en el escenario de algunos de sus bailarines, que ensayan movimientos ensayados, mientras el público se acomoda, impregnando el ambiente desde un primer momento de esa complicidad necesaria. Parece que bailaran el murmullo de la gente.

Miguel Poveda calma la noche, rompe el silencio, con una preciosa nana. Miguel le canta a Eva, la acuna. Todos nos embelesamos con los sinuosos movimientos de la granadina. El cuerpo de baile al completo la sustituye en la serrana Tórtola. Suena como el batir de las olas. La Torre de la Vela es una granaína. Arcángel la aborda con sedas y amores. Si en la serrana los bailarines eran caballos, en la farruca son cuatro toros que vindican su bravura. Patrick De Banna presta su cuerpo elástico en la seguiriya Uña y carne. Es una danza seductora, una concesión a la danza contemporánea. Filigrana es la guajira que canta Jeromo y bailan las cuatro chicas del cuerpo de baile. La caña cadente y tierna de Segundo Falcón se mira en el espejo de Pilar López. Quiero y no puedo son los tientos-tangos que cantan Miguel Poveda y Marina Heredia, donde Eva nos desarma, levanta pasiones.

Muy aplaudida, por la técnica y la originalidad, es A galera. Y, para terminar, la guinda indiscutible, "Cadencia", una soleá y bulería que canta Enrique el Extremeño. Eva alcanza su matrícula de honor y es reverenciada entre todos los flamencos. Que cumplas muchos más, Eva.

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