El eslabón perdido

Músicos: Primera parte: Canela de San Roque (cante); Antonio Carrión (guitarra). Segunda parte: Jesús Aguilera (baile); David 'El Galli' y Javier Rivera (cante); Paco Iglesias (guitarra); Antonio Montiel (percusión). Lugar: Corral del Carbón. Aforo: lleno. Fecha: lunes, 11 de agosto de 2009.

Ya no hay cantaores como Canela de San Roque. En el Campo de Gibraltar se encuentra el eslabón perdido del cante flamenco. Ése que nos recuerda los más añejos estilos y nos asoma al mismo tiempo a los tiempos venideros, convenciéndonos con su cante de que todo es posible. A su lado, un imponente Antonio Carrión, un tocaor de fuerza y precisión, completa su redondez. Una espléndida soleá abre la noche. Su dominio en los altibajos, su conocimiento y entrega son excepcionales. Por momentos nos recuerda a Marchena. La seguiriya puede que sea la mejor que hayamos oído en mucho tiempo. Con sabiduría y propiedad cantó por fandangos, de un "compadre" suyo y de Antonio el de la Calzá, donde demostró su excelente registro. Su compás y su eco gitano los derrochó en las bulerías por soleá y en las bulerías de Alcalá. Terminó su entrega, menos ajustada, con los tarantos Se pelean en mi mente, que grabó Camarón en Soy caminante, un trabajo de 1974.

La segunda parte la ocupa un bailaor de formas encontradas. Un supuesto arranque de originalidad, resultó una innecesaria puesta en escena. Semana Santa en Sevilla quiere ser un homenaje al ambiente procesional en las calles hispalenses. Destaca su firme taconeo rememorando el latido del tambor. Sobran, sin lugar a dudas, los conos de incienso, que duraron hasta el final del espectáculo; sobra su aparición bajo un ridículo trono, que cae atronadoramente hacia atrás; sobra el nazareno que contempla la pieza impasible y recorre el escenario con su arrastrar de cadenas; sobran sus miméticos movimientos de penitente, costalero o tamborilero… Un martinete (bien por David El Galli y Javier Rivera) introduce las seguiriyas, donde el bailaor de Alcalá de Guadaira centra sus pasos en reconocidos contemporáneos. Paco Iglesias, de sensible guitarra, interpreta una soleá que se alarga con el cante y se hace por bulerías cuando el bailaor entra en escena. Siendo un bailaor elegante, con coraje y sentido del ritmo, dejó bastantes interrogantes abiertos.

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